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Tres semanas después del terremoto, el consumo aún no se recupera

Tras el terremoto, analistas de Grupo Cibest, señalaron que la emergencia deja una caída de 4,8% en el consumo nacional, pese a la recuperación parcial observada después del choque inicial.

  • El consumo de los hogares se mantuvo por debajo de su dinámica habitual tres semanas después del terremoto del 10 de agosto, según transacciones con tarjetas de Bancolombia. FOTO Manuel Saldarriaga
    El consumo de los hogares se mantuvo por debajo de su dinámica habitual tres semanas después del terremoto del 10 de agosto, según transacciones con tarjetas de Bancolombia. FOTO Manuel Saldarriaga
hace 2 horas
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El terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto no solo provocó una de las emergencias más significativas de Colombia en las últimas dos décadas, sino que también dejó un impacto que se mantuvo sobre el consumo de los hogares durante las semanas siguientes.

Un análisis de las transacciones realizadas con tarjetas débito y crédito de Bancolombia muestra que, al considerar las tres semanas de agosto correspondientes al periodo previo, durante y posterior al terremoto, el consumo nacional cayó 4,8% frente a su comportamiento habitual.

La cifra evidencia que, aunque el gasto comenzó a recuperarse después del fuerte choque observado inmediatamente después del sismo, la normalización fue parcial. Las dificultades sobre la infraestructura, la movilidad y las cadenas de suministro continuaron limitando la recuperación de la actividad y del consumo.

El resultado cobra relevancia porque el gasto de los hogares constituye uno de los principales motores de crecimiento de la economía colombiana y ya venía mostrando señales de desaceleración desde mayo.

Durante la semana del terremoto, el impacto fue especialmente pronunciado: el consumo nacional tuvo una caída real de 8,9% frente a su dinámica habitual. En los departamentos más afectados, la disminución llegó a 26,7% frente al promedio semanal histórico.

Sin embargo, el comportamiento observado durante las tres semanas permite matizar el impacto inicial. La caída acumulada de 4,8% es menor que la apreciada en la semana del sismo, lo que indica que hubo una recuperación posterior.

No obstante, esa recuperación no fue suficiente para que el consumo regresara a los niveles que normalmente se esperaban para ese periodo.

La persistencia de la caída sugiere que los efectos económicos de la emergencia no se limitaron al momento inmediatamente posterior al terremoto.

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La emergencia siguió afectando el gasto de los hogares

La evolución del consumo puede explicarse por dos factores principales. Por un lado, la destrucción de infraestructura física y las interrupciones temporales de la actividad productiva redujeron la capacidad de los hogares y empresas para desarrollar sus actividades normalmente.

A esto se sumaron las dificultades de movilidad y las alteraciones en las cadenas de suministro, que pudieron retrasar la recuperación del comercio y de otras actividades económicas.

Por otro lado, el terremoto pudo incentivar un mayor ahorro precautorio entre los hogares. La incertidumbre generada por la emergencia y el riesgo de nuevos sismos puede llevar a las familias a contener algunos gastos y conservar recursos para enfrentar eventuales dificultades.

Este segundo efecto puede trascender las zonas directamente afectadas y contribuir a explicar por qué la moderación del consumo también se observó en otras regiones del país. En contraste, la movilización de ayudas y la compra de insumos para atender la emergencia compensaron parcialmente el deterioro del gasto.

Aunque la mayor afectación se concentró en los territorios directamente golpeados por el terremoto (Valle, Eje Cafetero y Chocó) el comportamiento de las transacciones muestra que la disrupción tuvo un alcance más amplio.

Durante la semana del evento, además de la caída de 26,7% en los departamentos más afectados, el consumo se redujo 14,7% en Antioquia y 2,4% en Bogotá.

Esto muestra que el impacto no puede entenderse únicamente como un fenómeno localizado. Las relaciones comerciales y logísticas entre regiones hacen que una interrupción significativa en determinados territorios pueda trasladarse hacia otras zonas del país.

Los departamentos más afectados representan cerca del 12% del consumo nacional, por lo que el deterioro registrado en esas regiones tuvo incidencia sobre el comportamiento agregado.

Entre los territorios afectados, Chocó observó la mayor caída relativa del consumo, con una disminución superior a dos veces la observada durante el inicio de la pandemia.

La afectación también fue generalizada en Risaralda, Caldas y Quindío, departamentos en los que se evidenció un deterioro importante del gasto.

La comparación con el inicio de la pandemia permite dimensionar la magnitud de la disrupción. El terremoto produjo en algunos territorios un impacto sobre el consumo comparable e incluso superior al registrado durante aquella emergencia.

Sin embargo, la importancia económica de cada territorio no depende únicamente de cuánto cayó su consumo, sino también del peso que tiene dentro de la actividad económica nacional.

Desde esta perspectiva, el Valle del Cauca adquiere especial relevancia. Aunque Chocó presentó la mayor severidad relativa del choque, el Valle representa cerca del 8% del consumo nacional, por lo que constituye uno de los principales canales de transmisión del impacto hacia el resultado agregado.

La evolución del consumo en este departamento será, por tanto, un factor importante para determinar la velocidad de recuperación del gasto nacional durante los próximos meses.

La concentración de la actividad económica significa que una región con una caída porcentualmente menor puede tener una incidencia mucho mayor sobre el resultado nacional que un departamento donde la disminución relativa fue más pronunciada.

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Bloque de preguntas y respuestas:

¿Cuánto cayó el consumo de los hogares tras el terremoto?
Durante las tres semanas de agosto analizadas, el consumo nacional registró una caída de 4,8% frente a su dinámica habitual, según las transacciones realizadas con tarjetas débito y crédito de Bancolombia.
En qué regiones fue mayor el impacto sobre el consumo?
Los departamentos más afectados registraron una disminución de 26,7% durante la semana del terremoto. Chocó presentó el mayor deterioro relativo, mientras que también se observaron caídas importantes en Risaralda, Caldas y Quindío. El impacto también alcanzó a Antioquia y Bogotá.
¿El consumo ya se recuperó tres semanas después del terremoto?
La información muestra una recuperación parcial, pero el gasto todavía no había regresado a su dinámica habitual. La normalización dependerá, entre otros factores, de la recuperación de la infraestructura, la movilidad y las cadenas de suministro en las zonas afectadas.

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