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Escándalos internos, caída de precios y tensión con el Gobierno: así es la crisis que tiene en vilo a los cafeteros

Se está a la espera de que se logre el encuentro entre los líderes cafeteros y el Gobierno Petro para encontrar soluciones a la difícil situación que vive el sector, antes de que se avecine un paro cafetero como el de 2013.

  • Las principales variedades de café arábigo que se siembran en Colombia son típica, borbón, maragogipe, tabi, caturra y castillo. Foto: Juan Antonio Sánchez
    Las principales variedades de café arábigo que se siembran en Colombia son típica, borbón, maragogipe, tabi, caturra y castillo. Foto: Juan Antonio Sánchez
28 de julio de 2023
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La descolgada de los precios del café, el escándalo que le costó el cargo a varios directivos y la tensa relación con el Gobierno de Gustavo Petro tienen a la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) atravesando por uno de sus peores momentos.

En días pasados, los productores del país anunciaron una manifestación para exigir la estabilización de un precio rentable del grano, así como la solución a las crisis de las cooperativas del ahorro cafetero, y la suspensión de las importaciones masivas de café. Pero a esta ya delicada situación se sumó en las últimas horas el escándalo de Almacafé, que le costó el cargo a varios directivos, entre ellos a Octavio Castilla, gerente general de Almacafé, y los gerentes regionales de los departamentos de Huila y Caldas.

¿La razón? La compra de cerca de 7.000 sacos de café que no eran 100% colombianos. La “olla” se destapó luego de que Buencafé, la fábrica de café liofilizado de la Federación, rechazara un lote comprado por Almacafé al comerciante del Huila, Guillermo Pineda, por $14.300 millones, pues estaba mezclado con grano extranjero robusto, una variedad de muy baja calidad que ni siquiera se produce en Colombia.

Uno de los principales interrogantes que surgieron fue cómo logro este café foráneo camuflarse y pasar los estrictos controles que están obligados a hacer desde Almacafé, la trilladora que adquiere el grano y abastece al gremio.

Según conoció EL COLOMBIANO, todo se dio entre junio y octubre del año pasado, pero las alertas se prendieron apenas en marzo de este 2023.

“El año pasado el precio de la carga de café llegó a $2,5 millones, marcando precios históricos. Y estaba mejor pago que en Ecuador y Brasil. Eso fue muy tentador para ellos y comenzaron a mandar café a Colombia. Hay que recordar que Ecuador produce café arábigo, el mismo que hay aquí. Y aunque no tiene la misma calidad, si mezclan, sobre todo cuando es expuesto a una alta tostión, pasa de agache. Por el contrario, Brasil produce en su mayoría la variedad robusta, que no se cultiva aquí, pero que es muy utilizado para mezclas y solubles”, contó una fuente de la FNC a este diario.

El meollo del asunto está en que el café de tipo robusto se identifica “a plena vista”, pues una de sus características es que son mucho más circulares, amarillentos y, principalmente, la línea que tienen en el centro es recta, no curva como en el caso del arábigo.

“Un café arábigo de otro país, por ejemplo, no se distingue tan fácil. Pero la variedad robusta se saca a puro ojo, no se necesita de expertos ni máquinas para detectarlo. Por eso, cuando en Buendía hicieron las pruebas de taza se destapó todo”, sostuvo la fuente.

Y agregó que esto es bastante grave, pues la promesa de valor de Buendía es que su café es 100% producido en tierras colombianas. “Ahí lo que se está investigando es hasta dónde no se vio y hasta dónde no se quiso ver (...) Hubo alguien en la cadena que no se dejó comprar y ese fue el que alzó la mano”, dijo.

Esta negociación le supuso pérdidas a la FNC por unos $14.300 millones. Este diario conoció que contra el comerciante Pineda pesa una denuncia por estafa interpuesta por Almacafé. Y aunque estuvo “perdido” unos días, ayer se presentó ante el juzgado y compareció.

Tensa relación con el gobierno

Si por un lado llueve por otro no escampa. Desde que se posesionó como gerente de la FNC, Germán Bahamón no ha logrado tener una comunicación fluida con el presidente Gustavo Petro. Esto, en parte, debido a diferencias en posturas políticas y opiniones de años atrás, las mismas que ahora parecen seguir impidiendo un acercamiento.

Álvaro Jaramillo, gerente del Comité de Cafeteros de Antioquia, expresó que “las citas pedidas por nuestro gerente al señor presidente no se han dado (...) La semana pasada había Comité Nacional, pero el día anterior fue cancelado por el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. Se espera que el próximo miércoles 2 de agosto se pueda llevar a cabo la reunión”.

¿Un gremio que ya estaba dividido?

Según fuentes del sector, Bahamón recibió un gremio que ya estaba divido y con irregularidades internas —hay que recordar que la situación en Almacafé fue a mediados de 2022—. Además, desde hace años también se viene librando una puja por quién debe administrar el Fondo Nacional del Café, pues los mismos productores han solicitado al Gobierno que le quite esta potestad a la FNC.

De hecho, esta problemática se remonta hacia la gerencia de Luis Genaro Muñoz, quien lideró el gremio entre 2009 y 2015. Una administración que también estuvo fuertemente cuestionada.

En ese momento, por ejemplo, Muñoz estuvo en medio de una polémica alrededor del Fondo Nacional del Café. Hubo quienes criticaron los mecanismos de protección y estabilización de los ingresos del Fondo, al considerar que “reducían y desestabilizaban el ingreso de los caficultores, permitiendo a exportadores privados pagar precios más bajos de los que tendrían si no existieran tales mecanismos”.

En ese entonces, los mismos representantes regionales de la FNC pidieron al presidente Juan Manuel Santos “un cambio de perfil gerencial por uno de alguien que tenga una mirada holística y estratégica”. Y, sobre todo, exigían a un líder que “promoviera la unidad del gremio”.

Ahora, se está a la espera de que se logre el encuentro entre los líderes cafeteros y el Gobierno Petro para encontrar soluciones a la difícil situación que vive el sector, antes de que se avecine un paro cafetero como el de 2013, que amenazó la oferta de alimentos y de combustibles en todo el territorio nacional.

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