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Por Alejandro López - opinion@elcolombiano.com.co
Corría 2006 cuando recibí una llamada de Daniel Tobón, uno de mis grandes amigos. Me dice: “López”, así me decían en el colegio, Juanchito, alias Fly (de ahí el nombre) me llamó y me quiere involucrar en un proyecto que tiene entre manos. Un proyecto que suena una berraquera.
Ojo, estamos hablando de 2006. Muchos de nosotros, si apenas estábamos terminando la universidad; otros cruzábamos prácticas o vivíamos nuestras primeras experiencias laborales. Cuando Daniel hablaba de Juanchito, se refería a Juan Manuel Vicente, a quien en el colegio llamábamos Magoo. El tercer miembro de esta ecuación era Juan Camilo Henao, otro amigo del colegio.
Cuando me siento a hablar con Daniel, con Magoo y con Juan Camilo, me empiezan a contar que tienen algo entre manos verdaderamente increíble. Tres ingenieros recién graduados, uno electrónico, otro mecánico y el último de sistemas, unieron sus conocimientos para crear tecnología y construir una empresa, LA EMPRESA. Una historia que muy pocos pueden contar al detalle como yo la viví.
Al mejor estilo Silicon Valley, esas historias de empresas que nacen en garajes, pues así empieza Flypass. Daniel presta uno de los cuartos de la casa de su mamá y allí, literalmente, estos tres personajes se ponen a cacharrear y a programar (Yo les vendí el primer PLC): tuercas, tornillos, circuitos electrónicos, resistencias, capacitores, fuentes de energía... todo con un objetivo claro.
Le presentan a la concesión de vías Devimed una alternativa tecnológica para las casetas de peaje. Y no era poca cosa: estaban compitiendo contra empresas enormes, desarrolladores consolidados de Colombia y del exterior, incluso proponentes como los españoles y franceses, uno de los más grandes de Europa. Y, aun así, la concesión decide creer en estos tres “impúberes” recién salidos de la universidad.
Desde ese cuarto y luego desde un pequeño apartamento, empiezan a construir la sensórica, la infraestructura y la columna vertebral de lo que hoy es gran parte de la tecnología que apoya a la movilidad y la infraestructura vial del país. ¡No solo de Antioquia, sino de Colombia entera!
Por eso traigo esta historia aquí. Porque quiero rendirle un homenaje a unos grandes amigos y a unos grandes empresarios. Crear una empresa de este calibre no es una labor menor.
Han pasado casi 20 años desde que, con ímpetu, sueños, miedos e inseguridades, decidieron crear Flypass. Una empresa que, sin saberlo, construyó una de las primeras pasarelas de pago del país. Y al tiempo corto de su creación termina por ser la primera billetera virtual, sin que esa fuera la intención. Pues sí que terminó transformando la forma en que pagamos gran parte de nuestra movilidad.
Hoy Flypass es una empresa consolidada, presente en la mente de los paisas y de los colombianos. Nos ahorra tiempo, nos permite pagar peajes, parqueaderos, parquímetros y en estaciones de servicio sin efectivo, de forma rápida y sencilla. Literalmente, nos saca una gran sonrisa.
Este es un homenaje para ellos tres. Para una empresa que hoy factura millones de dólares, emplea a cientos de personas y genera un impacto enorme para el país.
Y para una compañía que todavía tiene todo el potencial para seguir creciendo y seguir entregándonos alegrías.
¿Y saben qué es lo más bonito? Que nació en Medellín.