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La cultura, una construcción social

Tener en cuenta nuestra cultura, con las diferencias regionales, ayudaría a tener mejores gobiernos.

hace 51 minutos
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  • La cultura, una construcción social
  • La cultura, una construcción social

Por Alejo Vargas Velásquez - vargasvelasquezalejo@gmail.com

Hay temas sobre los cuales parece necesario retornar, porque pareciera que ni los gobernantes, ni los expertos, ni los líderes sociales y políticos, ni sectores de académicos, ni los ciudadanos, los tienen presentes para entender nuestro comportamiento como sociedad y de nuestra política. Uno de ellos y de los más relevantes es la cultura, una construcción colectiva progresiva-acumulativa y que tiene múltiples influenciadores. Determina cómo somos, actuamos, nos comportamos y varia regionalmente.

Algunos líderes políticos parecen querer desconocer eso y terminan dándose contra la pared cuando buscan imponer teorías -como los discursos de la denominada lucha de clases-lógicas de actuar y aún lenguajes ajenos a nuestra realidad y nuestra cultura. Incluso terminan equivocándose, como le sucedió al anterior presidente con la región antioqueña y su cultura.

Los determinantes de nuestra cultura están ligados a la influencia española de la época de la llegada de Cristóbal Colón y la implantación de sus estructuras de dominación con un fuerte peso de la iglesia católica, de lo que había sido para España la influencia romana, árabe, judía, castellana y todo ello con peso mayor o menor de la influencia cultural de comunidades indígenas -variando regionalmente- y posteriormente nuevas influencias judías, alemanas y claro la norteamericana.

Todo ello nos llevó a unas culturas regionalmente diferenciadas que van a ser la base sobre las que se comienza a construir una sociedad nacional -comunidad nacional dirán otros-, pero regionalmente diferenciadas. Para muchos del interior del país va a ser difícil entender durante mucho tiempo y aún hoy día, la lógica y el comportamiento de los costeños, de los antioqueños, santandereanos, boyacenses y así con las demás regiones, porque hay la tendencia a desconocer la diversidad real. Así como se pretende desconocer la influencia cultural que van a ejercer durante siglo y medio de hegemonía el bipartidismo liberal-conservador, con sus largos periodos de gobiernos hegemónicos y la influencia minoritaria, pero importante en sectores sindicales del partido comunista.

Es un poco iluso pretender desconocer la recurrente presencia de la violencia ligada de una parte a la lucha política, pero también al ejercicio y validación del poder. Que llevó en muchas regiones a una segregación política partidista, donde las diferencias políticas se transformaron en disputas entre enemigos y que llevó a considerar la lucha por el poder y su conservación en luchas por dominar a los adversarios y en ocasiones eliminarlos, lo cual terminó permeando diferencias y disputas en la vida cotidiana y que explica en buena medida el acudir a la violencia para resolver los conflictos privados

Facilitado esto por la inexistencia de un Estado fuerte que históricamente hemos sido incapaces de construir y que muchos sectores sociales, de arriba y abajo, anhelan hoy -por ello el apoyo a propuestas que pregonan eso- y ven allí el arribo del “salvador”, como el actual presidente, así como otros sectores sociales y políticos lo veían en un líder populista anapista, como el anterior presidente y su gobierno fracasado. Tener en cuenta nuestra cultura, con las diferencias regionales, ayudaría a tener mejores gobiernos.

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