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Elecciones e impactos en la sociedad

hace 52 minutos
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  • Elecciones e impactos en la sociedad

Por Alejo Vargas Velásquez - vargasvelasquezalejo@gmail.com

Podemos iniciar esta columna con una oda al ‘deber ser’. Y sí, ojalá tuviéramos un comportamiento racional y tranquilo, que nos lleve a mirar al que apoya otras opciones políticas como un adversario circunstancial, pero para nada un ‘enemigo’ y que, una vez terminado el enfrentamiento electoral, podamos retornar a relaciones amables entre diferentes. Asumiendo que esa es la base de la democracia, que podamos convivir dentro del respeto, pensando distinto y sin pretender que la opinión de una mayoría transitoria sea la única a tener en cuenta y donde hay instituciones que garantizan los derechos de todos los miembros de la comunidad política, no solamente de una parte de ella, así sea la más bulliciosa. Pero desafortunadamente, no creo que así sean las cosas en nuestro país.

Ya llegamos a las elecciones presidenciales, en principio en la primera vuelta, y eso será el inicio de una nueva fase electoral en la cual seguramente tendremos una acentuación de la confrontación. Este es el eventual ambiente que viviremos y que corresponde al comportamiento de la mayoría de nuestros compatriotas, la emoción por encima de la racionalidad. Algunos dirán, desafortunadamente; pero es lo que va a predominar seguramente. Por ello hemos dicho que una segunda vuelta en nuestro país sería muy distinta de lo vivido en el caso chileno, donde el candidato de izquierda, que era el del gobierno, también iría a perder, como sucedió, por la unión de los partidos de la derecha, en nuestro caso, los partidos políticos son ‘cascarones’ que poco dicen de militancias políticas serias y por consiguiente, no se adicionan fácilmente votos, acá predominan decisiones de votantes individuales y determinadas por emociones, por odios o por miedos -el fantasma del enfrentamiento entre liberales y conservadores de mediados del siglo pasado, que para muchos es historia patria, sigue rondando-, o por amores también y claro, con una alta carga de clientelismo o de ‘mermelada’ para usar una expresión con la cual muchos están más familiarizados. Por ello acá una segunda vuelta es más impredecible y en principio, cualquier predicción de apoyos electorales es bastante difícil de prever.

Ojalá los candidatos y sus campañas ayudaran a moderar estas emociones, pero no creo que sea fácil hacerse ilusiones en ese sentido, especialmente si tenemos comportamientos como el del presidente que termina, que hizo todo lo posible para exacerbar esas pasiones, lo que impactó negativamente al candidato del gobierno, a pesar de ser él distinto, pero con seguridad muy influenciable por el jefe de gobierno que termina y del cual depende mucho su elección.

Ojalá quien gane finalmente la elección sea capaz de comportarse como un presidente de todos los colombianos, no de unas facciones o de unos grupos sociales, y actúe en consecuencia, porque para muchos compatriotas no es que haya una posición contraria a reformas que las consideran necesarias, sino el procedimiento como se pretenden imponer, aún transgrediendo las normas o con amenazas o chantajes, porque para muchos las amenazas de manifestaciones o de consultas o constituyentes, se asemejan a lo que usaban las abuelas para lograr que sus nietos se comportaran, ‘que les voy a traer el coco’.

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