Cintillo de indicadores económicos Colombia

Cargando...

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Y el fogón que explota

Las prioridades de la inversión tienen que consensuarse de común acuerdo entre Gobierno central y gobiernos territoriales.

hace 27 minutos
bookmark
  • Y el fogón que explota

Por Alberto Velásquez Martínez - opinion@elcolombiano.com.co

Mientras el vicepresidente José Manuel Restrepo andaba por los Estados Unidos buscando recursos y despertando comprensión del Gobierno gringo y de agencias de crédito internacionales para enfrentar la difícil situación económica en que Petro deja al país, el presidente electo sigue pedaleando en la otra vuelta a Colombia. Lo hace para ofrecer ayudas y cancelar compromisos incumplidos, que impulsen los proyectos frustrados o inconclusos de las administraciones regionales por abandono del Estado central. Una labor tan titánica como difícil, cuando los recursos son escasos y limitados debido al alto endeudamiento y al gigantesco déficit fiscal que deja como herencia el régimen de la farándula y la trapacería.

El reto financiero que tiene el dueto Abelardo-José Manuel es difícil de enfrentar a corto plazo. La olla quedó raspada y, como decía un guasón, con el agravante de que el fogón sigue prendido y está que explota. Tan encendido que el actual Gobierno ha firmado desde la fecha en que perdió las elecciones, sin escrúpulo alguno y sin decencia, 43.000 contratos por cerca de 8 billones de pesos. En su recorrido por el país el presidente electo ha medido y sentido los estragos que causó y sigue causando el tizón Petro. Pero el “tigre” no ignora que reconstruir todo lo destruido no será empresa fácil con unas finanzas tan anémicas como las que hoy tienen desangrado al erario.

Seguramente el equipo del futuro mandatario ha estado cuantificando los costos reales de los estragos y parálisis de obras, para buscar medios de financiarlas. Deben tener no pocas de aquellas obras unos costos altísimos, consecuencia de tantos años de atraso, incumplimientos e indolencia de un cuatrienio que tanto prometió y tanto dilapidó. Son compromisos que va adquiriendo el presidente electo en sus reuniones con los funcionarios departamentales y locales, y que se deben llevar a cabo. Ser su palabra moneda de buena ley, porque de lo contrario la decepción podría ser semilla de dudas e incertidumbres. Y Colombia difícilmente está preparada para más frustraciones de las que ha tenido en el presente cuatrienio.

Pero hay que darle prioridad al gasto público. Profundizar en lo que es imprescindible, impostergable y en lo que da un poco más de espera. No puede haber precipitaciones al calor de las emociones que se causan en el contacto directo con un pueblo hastiado de promesas incumplidas y de sus gobernantes regionales atiborrados de juramentos falsos presidenciales. Las prioridades de la inversión tienen que consensuarse de común acuerdo entre Gobierno central y gobiernos territoriales, en concordancia con los dineros disponibles, y dentro de una planeación entre lo posible y lo inaplazable. Máxime cuando los recursos son escasos y el país apenas entra en una etapa de convalecencia después de la larga enfermedad del despilfarro y de las coimas.

Emprender la recuperación nacional sobre la veracidad de la palabra empeñada es uno de los desafíos del nuevo Gobierno. Llegó la hora de honrar lo que se promete e invertir en lo necesario, con dineros garantizados, con transparencia y eficiencia, como lo ha prometido De la Espriella.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD