Están por todo el mundo, negocian incertidumbres, esperanzas y fracasos, cobran millones por hacer deambular a miles, el cartel podría llamarse Los coyotes. Contrario a los de verdad, estos mamíferos bípedos son expertos en transitar clandestinamente con los sueños de sus presas a través de territorios y países, circulan libremente gracias a redes y mordidas que agilizan documentos, sellos y visados, ahí, aquí no más, en Urabá, dejaron tirada una “mercancía”, a la que ya explotaron, de la que ya obtuvieron rédito y que no por ser humana, consideran valiosa, ahí está cada uno de esos migrantes anclado a un territorio que no le pertenece y que de tránsito pasó a convertirse en pesadilla, para algunos una pesadilla erradicable, como si fuesen plantas...