Pico y Placa Medellín
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Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.
Frente a estándares internacionales es un indicador aceptable. El óptimo podría estar entre el 25 % y 30 %, máxima capacidad de soporte para la movilidad (Medellín cómo vamos, 2023).
Por Diego Fernando Gómez - opinion@elcolombiano.com.co
La movilidad es el bien público por excelencia y Medellín no la está gestionando como debiera. Tristemente apareció en el INRIX score como la ciudad número 25 entre las más congestionadas del mundo con 138 horas por año por habitante perdidas por congestión y un deterioro del 12% con respecto a la anterior medición. Una ciudad inteligente, como pretende ser, debe aprender de sus propios indicadores y los tiempos promedios de movilidad en aumento desde 2005 parecen no importarnos.
La Vía Regional es el eje de competitividad del Área Metropolitana, de Antioquia y del occidente del país. Circulan entre 30.000 y 80.000 vehículos al día. En un aforo a nivel de San Juan a las 6 pm en 2023 se registraron 5866 vehículos, 15% autos, 82% motos y 2% camiones. Esto está tomado de los datos públicos en metadata.
Los tiempos de tránsito entre Niquía y Ancón Sur se han incrementado progresivamente y hoy tenemos un tiempo de congestión asumida de hasta una hora sobre el tiempo base de tránsito. En vez de hacer el trayecto en 34 minutos, estamos tomando hasta noventa minutos. La velocidad promedio cae hasta los 25 km/hora. Tomando como base el ingreso hora promedio de las personas para 2024 en el Área Metropolitana, de 10.800 pesos y asumiendo un tránsito medio de 40.000 personas, 8 horas durante 300 días al año, el costo de congestión es de 1 billón de pesos al año.
En el libro “Visión y Retos de Medellín y Antioquia” de enero de 2024, el experto en movilidad, exdirector del AMVA y es secretario de movilidad de Medellín, Ricardo Smith señala: “En materia de infraestructura vial, Medellín y la región metropolitana en el 70 % de su suelo urbano se tiene un 20 % destinado a infraestructura para el transporte. Frente a estándares internacionales es un indicador aceptable. El óptimo podría estar entre el 25 % y 30 %, máxima capacidad de soporte para la movilidad (Medellín cómo vamos, 2023).” Sugiere realizar un análisis integral del flujo vehicular en el corredor del río para orientar intervenciones en puntos donde la circulación podría mejorar, y propone articular estas acciones con el AMVA en el marco del Plan Maestro de Logística y Transporte de Carga, que contempla iniciativas como puertos secos, recuperación ferroviaria y nuevas terminales logísticas.
La visión de movilidad en la ciudad ha estado centrada en el transporte público, relegando el transporte vehicular y el costo lo estamos pagando con un aumento progresivo de los tiempos de transporte. ¡¡¡No todo va en Metro!!! Ambulancias, carga, trasporte regional y movilidad individual son claves para la competitividad y el bienestar. Ni estamos invirtiendo lo debido ni le estamos dando la importancia que requiere el Sistema Regional del Río. Hoy toma 58 minutos llegar de Niquía al peaje de Cisneros, 41 minutos ir de Ancón Sur a La Siria, y hasta 87 minutos ir de Ancón Sur a Niquía. Tanto esfuerzo con la 4G para llegar al taco metropolitano.
Ingeniero y economista con doctorado en Ingeniería, y doctorando en Historia Empresarial en la Universidad Autónoma de Barcelona. Director de ECSIM y profesor en varias universidades, ha liderado proyectos nacionales e internacionales —públicos y privados— sobre innovación, desarrollo económico y sostenibilidad. Para él, referente en pensamiento empresarial y prospectiva territorial, las ciudades nacen en lo local, pero su destino es el mundo. Solo al abrirse y conectarse logran desplegar su verdadero potencial y construir bienestar duradero.