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La crisis del estrecho de Ormuz y el hantavirus pone al turismo en el centro de todas las miradas.
Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es
El sector de los cruceros encara una de sus semanas más delicadas desde la pandemia. Me encuentro en El Cairo en una cumbre en la que participan líderes de las principales navieras en un momento que coincide con un doble foco de incertidumbre: el colapso en el estrecho de Ormuz, que amenaza rutas marítimas clave, y la crisis sanitaria a bordo del buque MV Hondius, de la compañía Oceanwide Expeditions, afectado por un brote de hantavirus que mantiene en alerta a las autoridades españolas ante su llegada a las islas Canarias.
Desde hoy jueves, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo reúne en la capital egipcia a líderes políticos y empresariales del sector a bordo del crucero Crystal Serenity durante su tránsito por el Canal de Suez, una de las rutas alternativas a Ormuz.
El evento llega marcado por la inestabilidad en Oriente Medio. El estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio energético y marítimo mundial, sufre un colapso parcial que altera rutas comerciales y encarece costes operativos de navieras y cruceros. Aunque el Canal de Suez sigue operativo, el aumento de la percepción de riesgo en la región impacta directamente en las decisiones de las compañías y en la confianza de los viajeros.
Fuentes del sector reconocen que la situación recuerda, en menor escala, a crisis anteriores donde la geopolítica condicionó el turismo marítimo. Sin embargo, destacan que la resiliencia del sector será uno de los ejes centrales de la cumbre, donde se debatirá cómo reforzar la coordinación entre gobiernos y empresas para garantizar la continuidad de las operaciones.
A este escenario se suma una crisis sanitaria que encendió todas las alarmas. El MV Hondius, un crucero que partió el pasado 20 de marzo desde las tierras argentinas de Ushuaia, permanece en el Atlántico tras ser rechazado por Cabo Verde por motivos de “seguridad pública nacional”. A bordo viajan 150 personas de 23 nacionalidades, incluidos 14 españoles.
El buque está afectado por un brote de hantavirus, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente grave, que ya ha dejado al menos tres fallecidos y siete casos detectados, según la Organización Mundial de la Salud. Entre los afectados figura un ciudadano británico evacuado a Sudáfrica en estado crítico y una mujer neerlandesa que falleció tras ser trasladada a Johannesburgo. El hantavirus, transmitido generalmente por roedores, no suele asociarse al turismo marítimo, lo que añade un componente de excepcionalidad al caso. Expertos subrayan que la globalización de los viajes incrementa la probabilidad de aparición de episodios sanitarios inesperados, obligando a reforzar los protocolos de prevención y respuesta.
La coincidencia de ambas crisis geopolíticas coloca a la cumbre del WTTC en el centro de las miradas. No parece que nos enfrentemos a nada parecido a la pandemia de coronavirus, sin embargo habrá que esperar la evolución de la situación. El sector turístico se moviliza para minimizar el impacto en un momento clave para las reservas con vistas a las vacaciones de verano. Los cruceros, cuyo peso en países como España, Italia o Grecia es más que considerable en estos meses por los tránsitos por el Mediterráneo, tratan de esquivar el entuerto. Los sueldos de miles de personas dependen de ello.