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Hispanoamérica, un solo pueblo

La realidad es que Hispanoamérica nunca fue una colonia, prueba de ello es que apenas unos decenios después de iniciada la Conquista, las principales megalópolis americanas eran españolas y vivían un esplendor colosal.

04 de abril de 2024
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  • Hispanoamérica, un solo pueblo
  • Hispanoamérica, un solo pueblo

Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es

El próximo 12 de abril se estrena en España el documental “Hispanoamérica, canto de vida y esperanza” en el que más de sesenta historiadores y expertos internacionales, particularmente iberoamericanos, repasan la historia compartida entre América y España durante más de 300 años de convivencia y hermandad. La película está dirigida por el cineasta José Luis López-Linares quien, con tres premios Goya a sus espaldas, recoge con maestría y enorme fuerza visual el surgimiento de la primera globalización real y del gran mestizaje que supuso la fusión de las Indias en la realidad política, económica y cultural del nuevo Reino de España, nacido de la integración de los virreinatos americanos.

El documental se rebela contra la leyenda negra auspiciada por la propaganda de los ancestrales enemigos protestantes del Imperio español que no podían soportar la idea de que el mundo antiguo hubiera caído por el coraje y la virtud de los conquistadores y evangelizadores españoles. Y es que la realidad es que Hispanoamérica nunca fue una colonia, prueba de ello es que apenas unos decenios después de iniciada la Conquista, las principales megalópolis americanas eran españolas y vivían un esplendor colosal, con universidades, hospitales, puertos y mercados por doquier, de Ciudad de México a Veracruz, La Habana, Panamá, Bogotá, Cartagena, Lima o Quito, prueba también de que el genocidio indio en la América hispana es una de las mayores falacias jamás contadas, como atestigua la pervivencia hasta hoy de centenares de grupos indígenas y de sus lenguas y costumbres, desde las Filipinas hasta Tierra de Fuego.

Los historiadores cuyos testimonios aparecen en el filme cargan contra el relato falso que políticos como López Obrador extienden sobre lo que supuso la unión bajo la cultura hispana de ambos mundos y sus consecuencias para los pueblos precolombinos. Un relato que califican de “erróneo y peligroso”, porque la realidad es que la mayoría del oro se quedó en América para servir a las sociedades mestizas surgidas del “cásense españoles con indias e indios con españolas, que son legítimos y recomendables porque los indios son vasallos libres de la Corona”, según ordenó Isabel la Católica, allá por 1503, al gobernador de La Española, Nicolás de Ovando.

La realidad es que la frase “el único indio bueno es el indio muerto” surgió del refranero de las colonias británicas de Norteamérica e hizo parte de un discurso cruel, pronunciado en Washington en mayo de 1868 ante la Cámara de Representantes por el congresista de Montana, James Michael Cavanaugh (1823-1879), cuando quedó plasmada para la posteridad en un alegato de exterminio que jamás se oyó en la América española.

La verdad es que mientras el Imperio español representaba la modernidad y el progreso, con poblaciones mezcladas (en Nueva Granada el 46% de la población era criolla, el 20% indígena, el 8% negra y un 26% blanca allá por 1780) y ciudades enormes (México contaba con 112.000 habitantes entre 1740 y 1760; Lima, con 52.000 y La Habana, con 36.000) las colonias británicas eran poblachos: el más grande, Boston, con 16.000 habitantes en los mismos tiempos.

He recorrido bien todos los antiguos territorios de los que se habla en este documental sean asiáticos o americanos y siempre me encontré en mi casa hispana. Como ustedes cuando viajan por Hispanoamérica o llegan a la Madre Patria. Porque somos un solo y grande pueblo hispano.

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