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La India concederá a la UE unas reducciones arancelarias que ninguno de sus demás socios comerciales ha recibido.
Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es
Los ataques de Donald Trump a la Unión Europea no son triviales. Es cierto que en lo que va de siglo Estados Unidos ha sacado una ventaja tecnológica brutal al resto del mundo, incluida Europa, y que la dependencia en este aspecto es excesiva. Esta misma semana el presidente de Telefónica repasaba que mientras en EE UU hay tres grandes operadoras y otras tres en China, en la UE hay 38. Pero al margen de este asunto, más que relevante por el impacto de la inteligencia artificial, Europa le planta cara y sobrepasa a EE UU en muchas otras industrias. Habrá quien me diga que EE UU dispone de una fuerza militar muy superior a la europea, pero hay que tener en cuenta que los recursos que decantan esa balanza se destinan en Europa al llamado Estado del Bienestar, a las pensiones o a la sanidad o la educación gratuitas desde el jardín de infancia a la universidad.
Además, en un mundo multipolar Trump ha decidido encarnar la figura del cowboy solitario con guerras arancelarias a discreción y amenazas hasta a sus más férreos aliados y vecinos. ¿Qué hace Europa? Todo lo contrario.
A menudo se acusa a la UE de inacción, de ser ya un parque recreativo del mundo. Pero nada más lejos de la realidad. Al acuerdo de libre comercio con Mercosur, Europa ha unido “la madre de todos los tratados”: el firmado con India después de 20 años de negociaciones.
El histórico acuerdo abarca un mercado de 2.000 millones de personas que representan el 25% del PIB mundial.
La UE y la India ya comercian por valor de más de 180.000 millones de euros al año y crean así casi 800.000 puestos de trabajo en la UE. Se prevé que, gracias a este acuerdo, se dupliquen las exportaciones de mercancías de la UE a la India de aquí a 2032 a raíz de la eliminación o la reducción de aranceles por un valor equivalente al 96,6% de las exportaciones de mercancías de la UE a aquel país. En conjunto, las reducciones permitirán un ahorro de 4.000 millones de euros cada año.
Es la apertura comercial más ambiciosa la India haya concedido nunca. Dará una ventaja competitiva considerable a sectores fundamentales de la UE, al conceder a las empresas un acceso privilegiado al país más poblado del mundo, con 1.450 millones de personas, y a la gran economía de crecimiento más rápido, cuyo PIB anual asciende a 3,4 billones de euros.
La India concederá a la UE unas reducciones arancelarias que ninguno de sus demás socios comerciales ha recibido. Por ejemplo, los aranceles sobre los automóviles se van a reducir gradualmente del 110% al 10%, y se eliminarán por completo para las piezas de automóviles entre cinco y diez años. También se eliminarán en su mayor parte los aranceles de hasta el 44% para la maquinaria, del 22% para los productos químicos y del 11% para los productos farmacéuticos.
El acuerdo elimina o reduce los aranceles a menudo prohibitivos (más del 36% de media) sobre las exportaciones de productos agroalimentarios de la UE, con lo que se abrirá un mercado masivo para los agricultores. Por ejemplo, los aranceles indios sobre los vinos se reducirán del 150% al 75% en el momento de la entrada en vigor y, en última instancia, a un porcentaje tan bajo como el 20%; los aranceles sobre el aceite de oliva se reducirán del 45% al 0% en cinco años, y los productos agrícolas transformados, como el pan y los dulces, verán eliminados los aranceles hasta el 50%.
Los sectores agrícolas europeos más sensibles estarán protegidos y todas las importaciones indias seguirán teniendo que respetar las estrictas normas de la UE en materia de salud y seguridad lo que también redundará en beneficios para los consumidores indios.
Ya lo ven, Europa no está tan dormida. Frente al aislacionismo, más alianzas.