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¿Es inevitable otro Crac del 29?

hace 1 hora
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  • ¿Es inevitable otro Crac del 29?

Por Juan José García Posada - juanjogarpos@gmail.com

Para los que no somos economistas pero no podemos eludir el tema no es fácil captar los porqués del Crac del 29, es decir la Gran Depresión que forzó el colapso de las sociedades hace ya cien años. El mundo está amenazado por la repetición de días negros como los de aquel entonces. Historiadores y adivinos recuerdan aquella época de penuria espantosa en las grandes y pequeñas economías del planeta, el brinco de la prosperidad y la dicha de los felices años veintes a la tremenda sensación de derrota por la caída de las bolsas de valores, el envilecimiento del dinero, la propagación del desempleo y la precarización extrema del trabajo.

La mejor explicación de aquellas circunstancias apocalípticas la aporta el gran economista canadiense John Kenneth Galbraith, en una obra que está en el primer lugar de la literatura sobre ciencias económicas. Para tener alguna claridad sobre lo que puede o no sobrevenir, es decir la posible repetición del caos de hace un siglo, primero hay que leer a Galbraith y después hacer fuerza y rezar para que la tragedia no se reedite, como podría estar a punto de acontecer. Una sencilla síntesis del libro de Galbraith al comienzo señala que desde los años del boom inmobiliario de Florida hasta el desastroso otoño de 1929, se alimentaron la fiebre especulativa y la ilusión del dinero fácil.

De lo que pasaría con un nuevo crac parecido al del 29 hay analistas que concluyen que la situación sería bestial: Desempleo masivo, quiebras en cadena, ahorro esfumado y un golpe directo a la estabilidad política. El comercio se contraería al cerrarse mercados de exportación, lo que para América Latina repetiría la caída de pedidos de café, petróleo y minerales que hundió ingresos en los años treinta. La contracción del crédito ahogaría a pymes y familias y se acentuaría la desconfianza en los bancos, etc.

Digámoslo con la elementalidad del ciudadano común, según el repaso de archivos periodísticos de hace cien años. Los papás perdían el día buscando trabajo, se comía menos carne y llegaban parientes a vivir juntos para ahorrar. En fin. Desempleo masivo, bancos quebrados, ahorros perdidos, hambre y miedo. El ciudadano corriente perdió el trabajo o le bajaron el sueldo. Los bancos cerraban y muchos perdieron sus ahorros. Las familias vestían con ropa vieja y se colgaban en el alquiler. Se dependía de ollas comunitarias y de la ayuda de familiares. Hasta los niños dejaban la escuela para buscar oficios de quinta categoría. El miedo al día de mañana era habitual. Y además se informa en estos días sobre la tendencia al descenso de la población. Dice un comentarista que una caída poblacional puede alimentar un nuevo crac al encoger demanda de vivienda y consumo, y reducir crecimiento potencial. Menos jóvenes, menos emprendimiento y dinamismo.

Para no hablar de las guerras actuales, en este polvorín llamado planeta. Donde van fracasando la inteligencia, la racionalidad, a pesar de la civilización y la cultura. ¿Será inminente otra Gran Depresión?

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