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El futuro se construye, juntos, sobre la base más poderosa que existe. La confianza. En Concreto”.
Por Juliana Velásquez Rodríguez - opinion@elcolombiano.com.co
Esta semana, el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2026, organizado por la CAF en Panamá, fue más que un espacio de conversación entre gobiernos, organismos multilaterales, empresas y academia. Fue, ante todo, un lugar donde volvió a ponerse en el centro una palabra que hoy escasea, pero que lo explica todo: confianza. Confianza para invertir, para construir alianzas, para pensar en el largo plazo y para creer que el desarrollo sigue siendo posible si se hace de manera colectiva. En una región marcada por la fragmentación y la incertidumbre, este encuentro dejó un mensaje claro: América Latina necesita menos discursos y más apuestas compartidas.
En ese contexto regional, Urabá y Antioquia recibieron un voto de confianza contundente. La Gobernación de Antioquia y Proantioquia firmamos un acuerdo de cooperación financiera y técnica con la CAF para impulsar el desarrollo integral de Urabá, en representación de una alianza público-privada y social construida con rigor, paciencia y corresponsabilidad. No es un hecho aislado ni una señal improvisada: es resultado de una trayectoria institucional y empresarial que ha demostrado capacidad de gobernanza, visión de futuro y compromiso con el territorio. Como lo expresó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de la CAF, “el proyecto de Urabá refuerza que Antioquia es el corazón de la competitividad de Colombia”. Una afirmación que resume bien lo que está en juego: Urabá no es un proyecto local, es una apuesta estratégica de país.
Más allá de financiar obras o acompañar técnicamente proyectos, coincidimos con la CAF en apostarle a construir modelos integrales de intervención territorial para América Latina: modelos que articulen infraestructura con desarrollo productivo, inversión con inclusión social, competitividad con cohesión territorial. Urabá es la muestra de esa lógica. Un territorio que no se puede pensar únicamente como corredor logístico o plataforma exportadora, sino como una región para vivir, invertir y construir futuro, con empleo formal, oportunidades reales y dignidad para su gente.
Este respaldo internacional es, sobre todo, un reconocimiento a una historia de confianza construida por décadas. La confianza se gana con instituciones que funcionan, con reglas claras, con diálogo entre actores distintos y con la capacidad de pasar del diagnóstico a la acción. En Urabá, el empresariado, los gobiernos locales, los liderazgos sociales y las instituciones regionales han sostenido durante décadas una apuesta silenciosa pero firme por el desarrollo. Hoy, esa persistencia es visible y validada desde una mirada latinoamericana. Es la hora de apostarle a círculos virtuosos desde las regiones, con territorios que se articulan para expresar confianza en su desarrollo y organizaciones que creen en territorios organizados.
En un país donde la desconfianza suele dominar la conversación pública, este mensaje es clave. En Proantioquia creemos que la confianza es un activo estratégico: permite invertir, cooperar, discrepar sin destruir y construir sin imponer. Por eso reafirmamos nuestra vocación de ser plataforma de confianza entre la empresa, el Estado y la sociedad, convencidos de que las diferencias, bien gestionadas, fortalecen la democracia y el desarrollo.
El mundo mira a Urabá con seriedad. No como promesa lejana, sino como una realidad en construcción. Nuestra apuesta con el Proyecto de Futuro que estamos construyendo es clara: una Colombia que mire a Urabá con contundencia, con visión de largo plazo y con la decisión de hacer que las cosas pasen. Porque el futuro se construye, juntos, sobre la base más poderosa que existe. La confianza. En Concreto.
*Presidenta Ejecutiva Proantioquia.