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La Guajira en tiempos de emergencia económica

Transformar las condiciones de vida de La Guajira requiere reconocer, sin prevenciones ni racismo, la importancia que tienen los Wayuu. No basta el discurso de inclusión, es necesaria una comprensión seria de su cosmovisión, sus creencias y aspiraciones.

13 de julio de 2023
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  • La Guajira en tiempos de emergencia económica

Por Mauricio Perfetti Del Corral - mauricioperfetti@gmail.com

El gobierno en pleno, encabezado por Petro, despachó hace unos días desde La Guajira y declaró la emergencia económica. Vale la pena reflexionar acerca de las particularidades y aspectos críticos de este departamento pues dicha emergencia podría resultar en una vana promesa de redención de los graves problemas que lo aquejan.

El índice de pobreza multidimensional (IPM, Dane, 2022) muestra que La Guajira tiene un alto nivel de pobreza (42,9%) con respecto al total nacional (12,9%), incluso superior a la del Chocó (36,8%). En 2022, el PIB de La Guajira disminuyó (3,2%), su PIB per cápita es el 77% del nacional y Riohacha tiene actualmente una informalidad laboral del 66,0%, una de las más altas (Dane). En 2015, La Guajira presentaba la tasa de mortalidad infantil de menores de cinco años más alta (60 por cada mil, Bonet y Hanh de Castro). Según el Censo de Población de 2018 (Dane) el 44,9% de la población del departamento se autoreconoce como Wayuu, mucha en condición de pobreza. Por último, la geografía que, como lo señala Meisel (2009) basado en el historiador Bourdel, es significativa por la baja pluviosidad de La Guajira pues está cubierta por desiertos (Meisel, 2007).

Meisel concluye que “la magnitud del rezago de La Guajira, antes de la era de la minería, era tan grande que aun si las regalías se hubieran invertido en forma eficiente y con cero corrupción, éstas no eran suficientemente grandes como para cerrar esa brecha”. Un estudio del exministro Ruiz indica que cerrar la brecha en oportunidades tomaría por lo menos 36 años siendo crucial la de salud, agua y saneamiento. Surge una pregunta crucial, que la emergencia económica no resuelve, cuál va a ser la actividad económica que va a reemplazar los empleos (directos e indirectos) del carbón en la Guajira, dado los planteamientos del gobierno en materia de transición energética.

Transformar las condiciones de vida de La Guajira requiere reconocer, sin prevenciones ni racismo, la importancia que tienen los Wayuu. No basta el discurso de inclusión, es necesaria una comprensión seria de su cosmovisión, sus creencias y aspiraciones. Se trata de no imponer una sola concepción de la vida y del desarrollo; más bien concertar y hacerlos partícipes para reducir ese desarrollo desigual.

Cerrar brechas exige, de una parte, crear condiciones para ampliar y diversificar oportunidades de generación de ingreso, acceso a agua potable y mejora en la seguridad alimentaria; y de otra, transformar la manera de hacer política pública en las regiones distantes y dispersas como es el caso de La Guajira. Como bien plantean Bonet y Hanh, la implementación de política pública enfrenta los obstáculos de un Estado débil en el territorio. Está por verse si la emergencia económica para La Guajira será la forma de hacer política el presidente para las elecciones regionales y adoptar de facto la reforma a la salud, o la posibilidad de transformar realmente esas condiciones de vida de La Guajira. Amanecerá y veremos.

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