Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

¿Es antifrágil la campaña de Abelardo?

Lejos de diluirse, Abelardo permanece en el centro de la conversación y parece fortalecerse con cada choque.

hace 3 horas
bookmark
  • ¿Es antifrágil la campaña de Abelardo?

Por Santiago Vélez Posada - @santiagovelez82

Nassim Taleb distingue entre lo frágil, lo robusto y lo antifrágil. Lo frágil se rompe ante el choque. Lo robusto resiste. Lo antifrágil, en cambio, mejora gracias al estrés, al desorden y a la volatilidad. No se trata simplemente de aguantar el golpe, sino de crecer con él.

En política, el ejemplo más conocido es Donald Trump. Las investigaciones, escándalos y procesos judiciales no erosionaron su base, la reforzaron. Para millones de seguidores, cada imputación era prueba de que enfrentaba a un “establecimiento” hostil. El ataque no lo debilitaba: lo legitimaba. Algo parecido ocurrió en Argentina con Javier Milei. Ridiculizado inicialmente como un outsider excéntrico, convirtió la crítica en combustible político. La confrontación mediática no lo aisló, sino que lo posicionó como alternativa frente a una clase dirigente percibida como agotada.

En Colombia, el nombre que muestra rasgos similares es el de Abelardo de la Espriella. Abogado mediático, polémico y ahora candidato presidencial, su campaña ha estado marcada por la confrontación permanente. Ganó la primera vuelta presidencial y, según mediciones recientes, hoy también lideraría la segunda vuelta frente a Iván Cepeda. Lo atacan la prensa, el gobierno y otros aspirantes. Sin embargo, lejos de diluirse, permanece en el centro de la conversación pública y parece fortalecerse con cada choque. En términos de Taleb, el estrés no parece romperlo, sino expandirlo.

Y los últimos días han sido quizá la demostración más clara del fenómeno. Primero, una juez ordenó a su campaña abstenerse de usar la camiseta de la Selección Colombia en actos políticos. La decisión produjo el efecto contrario al esperado: la polémica multiplicó la conversación alrededor de la campaña y convirtió la camiseta en símbolo de desafío político. Vino una nueva decisión judicial. El Tribunal Superior de Bogotá ordenó retirar propaganda que utilizara símbolos patrios como la bandera, el escudo nacional y expresiones como “Firmes por la Patria” o “Defensores de la Patria”. Y nuevamente ocurrió lo mismo: la prohibición amplificó el mensaje y disparó la visibilidad de aquello que pretendía restringir.

La lógica es casi siempre la misma: no se prohíbe lo que no se puede controlar. La camiseta, la palabra patria, los colores nacionales o una estética de campaña no desaparecen por orden judicial. Al contrario, cuando se intenta sacarlos de circulación, se vuelven más visibles, más deseables y más políticos. La censura suele iluminar aquello que pretende esconder. Y cuando esa censura recae sobre símbolos emocionales, el efecto se multiplica: lo que antes era propaganda se vuelve gesto de rebeldía.

¿Por qué ocurre? Porque el electorado percibe que está dispuesto a asumir el costo del enfrentamiento. Además ocurre algo más profundo: mientras otros candidatos buscan transmitir impecabilidad técnica y biográfica, los errores y la falta de filtros de Abelardo lo humanizan. Su antifragilidad no nace de una perfección calculada, sino de la capacidad de absorber el golpe sin retirarse del escenario.

Por supuesto, la antifragilidad no garantiza la victoria. Pero por ahora, la campaña de Abelardo parece confirmar una intuición incómoda para sus adversarios: en ciertos contextos políticos, el ataque permanente no destruye al candidato, sino que lo alimenta. Y cuando el ataque viene disfrazado de censura, el combustible puede ser todavía más potente.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD