<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

¿Y el derecho?

El Gobierno, a nombre del Estado colombiano, ha debido condenar las acciones de los terroristas impulsados por Hamás, señalando que esos crímenes quebrantan el Derecho Internacional Humanitario, al que nos acogemos.

12 de octubre de 2023
bookmark

Por José Gregorio Hernández - opinion@elcolombiano.com.co

Lo que ocurre en Israel y en la Franja de Gaza - en donde se han cometido y se siguen cometiendo crímenes de guerra y violaciones de los Derechos Humanos -, como lo que ha venido sucediendo desde hace más de un año en Ucrania, y lo que a diario sucede en Colombia - en un conflicto que guerrilleros y paramilitares no quieren terminar - no es otra cosa que la vulneración ostensible de claras reglas del Derecho Internacional Humanitario, que busca proteger a la población civil. No se ha logrado, y parece que las organizaciones terroristas y los mismos funcionarios estatales consideran viable y estratégico involucrar a la población civil para su propio beneficio, convirtiendo a personas ajenas al conflicto - sin importar si son hombres, mujeres, niños o ancianos - en moneda de cambio. Véase que así lo acaba de hacer Hamás, cuando, además de asesinar cobardemente a cientos de civiles indefensos que participaban en un festival musical, ha secuestrado a muchas personas y familias israelíes y no israelíes - inclusive colombianas, residentes o visitantes -, en busca de intercambio con el Gobierno de Israel.

A nuestro juicio, el Gobierno, a nombre del Estado colombiano, ha debido ser más contundente y claro en el sentido de rechazar y condenar las acciones de los terroristas impulsados por Hamás, señalando que esos crímenes quebrantan el Derecho Internacional Humanitario, al que nos acogemos.

Claro, aunque existan razones y argumentos, desde hace tiempo expresados, sobre la búsqueda de la paz en esa región y la necesidad de un Estado palestino, nada justifica el uso del crimen y la violencia -menos todavía contra los civiles-, porque ella genera necesariamente más violencia, como lo estamos viendo. Los ataques de Hamás, sorpresivos y programados por el terrorismo contra personas inocentes, y - posteriormente - las numerosas incursiones que, de uno y otro lado, han tenido y siguen teniendo lugar, no deben continuar. La comunidad internacional debe rechazar tales acciones. De algo ha de servir la Organización de Naciones Unidas - que para eso fue creada -, y se debe buscar, mediante el diálogo, alguna solución. No debe continuar el sacrificio de miles de personas, muchas de las cuales - en especial, niños y jóvenes - nada han tenido que ver con los orígenes históricos de ese conflicto, y es injusto que ellos y sus familias tengan que pagar por lo acontecido desde hace tantos años, desde los comienzos del siglo XX. Con tantos antecedentes respecto a los cuales - digámoslo con franqueza - la comunidad internacional ha sido completamente incapaz, pese a los acuerdos y pactos firmados y supuestamente vigentes.

Pero, por otro lado, cabe preguntar si el Derecho Internacional ha cumplido una función - si ha servido para algo - en este y otros conflictos. Me preguntaban mis alumnos si - ante una sucesión de hechos criminales tan graves como los que hemos visto en Israel desde el sábado último, o frente a la impunidad de los llamados “falsos positivos” o las fosas descubiertas recientemente en la frontera entre Colombia y Venezuela - sirve de algo ese Derecho que enseñamos en las facultades.

Mi respuesta. El problema no es del Derecho en cuanto tal, sino de quienes lo aplican, muchas veces incapaces o cómplices.

Sigue leyendo

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

Acepto el tratamiento y uso del dato Personal por parte del Grupo EL COLOMBIANO*