Pico y Placa Medellín
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Hay Festival, el evento de la semana pasada en Medellín. Me pareció muy buena idea traer a la ciudad un espacio para que el arte y la literatura desplegaran sus alas. Saber que nuestra ciudad congregó personajes de primera plana, que las presentaciones, conferencias y demás reuniones eran de carácter gratuito, mucho mejor y promover entre los jóvenes el amor por los libros y la lectura, un total acierto.
Pero me pregunto. ¿Por qué esperamos a que otros lo hagan para darnos cuenta que éste tipo de encuentros nos nutren? Estoy de acuerdo con copiar lo bueno, lo bien hecho debemos imitarlo, no me cabe la menor duda. Ahora, propongo: señora Medellín, doña Antioquia ¿por qué no hacen un Hay Cocina? O sea, hagamos lo mismo, pero con la comida. No es cuestión de complicaciones, al contrario. Para los gobernantes que quieren darle a Medellín la imagen de ciudad de eventos y servicios, les caería de perla congregar cada año la crema y nata de la cocina mundial.
Hacer conferencias, presentaciones magistrales que nos ilustren, enseñen y promuevan reinvenciones culinarias con lo autóctono, sería para chuparse los dedos. Hay Cocina lo convertiríamos en el primer festival de ese tipo, seríamos innovadores, es decir aplica en todos los sentidos.
Si hacemos un Hay Festival, tenemos que hacer un Hay Cocina, porque además el tema de la comida sí que ha alimentado a la literatura. El dicho popular “barriga llena, corazón contento”, lo resume todo, a nadie le gusta trabajar con el estómago vacío. ¿Quién imagina a un Cervantes muerto de hambre escribiendo Don Quijote? ¿qué tal Gabo, famélico, mecanografiando Cien años de soledad? el cataquero no la escribe, si la logra, la habría llamado mil años de soledad.
Hay cocina sería el encuentro académico de la culinaria más importante del mundo. Todos los cocineros van a querer estar. Organicemos el asunto, que lo lideren los gobernantes, inmiscuyan las escuelas de cocina, agreguen a los cocineros de la ciudad, pongan una pizca de creatividad y sirvan al público generosas porciones al gratin, como más nos gusta a todos.
Antes de que lo olvide, por fin un restaurante de cocina india, Curry, para más señas es de un señor llamado Sidartha, la cocina asiática, con dueños y sueños, cala en Medellín.