Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Juan David Villa

Periodista y editor de textos

Ortografía para todos: ¿Por qué los periodistas deportivos hablan “argentino”?

hace 19 horas
bookmark
  • Ortografía para todos: ¿Por qué los periodistas deportivos hablan “argentino”?

juan david

villa

Editor y periodista

preguntasortografia@gmail.com

Propongo el titular porque me han llegado algunas preguntas y afirmaciones con respecto a su expresión oral, con respecto a ciertas palabras y, especialmente, con respecto a ese acento y palabras “argentinos” que varios colegas eligen.

Cierto es que muchos comentaristas y narradores colombianos, casi todos aún jóvenes (con lo cual quiero decir menores de 50 años, llegando apenas allí), usan palabras porteñas y fuerzan su acento para buscar ciertas entonaciones ajenas a su acento y propias de aquella parte de Argentina. No hablan como argentinos, porque no todos los argentinos hablan igual: realmente imitan el aura de los porteños (Buenos Aires).

Tengo en la mente varios ejemplos. Veo fútbol todos los días. Sí, veo los partidos de la liga colombiana, del FPC. Sí, pero no me pregunten por qué ni me juzguen.

Un jugador desperdicia una opción clara para marcar un gol (se “come” un gol) y dicen “lo erró”. El Atlético Nacional perdía 1-2 y gana el partido con un 3-2 y dicen “lo dio vuelta”, en lugar de la clásica remontada, “remontó el partido”. Y usan, sin mucha conciencia, el pronombre lo (el acusativo) en lugar del le (el dativo), que es el natural en nuestro contexto, en nuestros dialectos locales, para este caso. Meten asimismo esa “y” enfática tan argentina: “Y, claro, ¿qué querés que te diga?”. O el por ahí en lugar de de pronto: “Por ahí lo da vuelta, ¿viste?”.

A las expresiones y palabras debo agregarles ciertas entonaciones. Entonaciones forzadas. La verdad es que nuestra habla, es decir, la realización lingüística, con todas sus características, es tan natural como el color de ojos que nos tocó. El idioma hablado nos sale del alma y lo articulamos con los sonidos que aprendimos en el entorno desde la infancia. De ahí para arriba es farsante, como el primo que se va para España y en seis meses tío, venga, que yo he venido de Colombia a currar aquí.

Los hablantes somos esnobistas (seguimos la moda) y tendemos a imitar la forma de hablar de la cultura que consideramos superior. Porque la tía que se va a vivir a Perú no habla como peruana y el futbolista argentino que vive en Colombia hace 15 años sigue hablando como aprendió en su casa. Alguna palabra nuestra se le cuela por ahí, claro que sí, pero no más.

Estos colegas crecieron, como yo, viendo partidos de fútbol épicos en PSN y Fox. Escuchábamos las narraciones de Marcelo Araujo y los comentarios de don Enrique Macaya Márquez, y luego las narraciones del Pollo Vignolo y del aplomado Mariano Closs, y los comentarios al pie de los bancos de Marcelo Benedetto y Tití Fernández. Unos genios, como dirían ellos: gracia, expresión idiomática correcta, profundidad conceptual... Una delicia.

Los dialectos tienen ciertas gracias específicas. Un vallenato suena bueno en la voz de un guajiro, no en la voz de un paisa. Una trova le suena bella a un paisa, no a un guajiro.

Sigue leyendo

Juan David Villa

Periodista y editor de textos

Te puede Interesar

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD