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Educar hijos del mismo sexo o de sexo diferente ¿Qué es mejor?

  • Ilustración Esteban París
    Ilustración Esteban París
Por José alejandro pérez m. | Publicado el 03 de abril de 2016

¿Niño y niña, o la pareja del mismo sexo? Muchos padres piensan que criar hijos del mismo género es más fácil. Basta con aplicar la misma estrategia de crianza, multiplicada por dos. También consideran que al ser de igual sexo podrían compartir muchas experiencias juntos y hasta ser más amigos, o amigas, entre sí.

Otros consideran que lo mejor es la variedad, y tener la pareja -niño y niña- puede resultar más enriquecedor para el entorno familiar al permitir contar con la experiencia de dos formas de ser gracias a la diferencia.

Pero en términos de crianza todo puede ser relativo y esa decisión, o mejor esas preferencias, que están mediadas muchas veces por el entorno cultural en el que conviven los padres, parecen ser irrelevantes porque ser del mismo género no hace que dos personas puedan tratarse de igual manera, ni compartan las mismas cosas o vean el mundo bajo la misma óptica.

Iguales y distintos

Siempre habrá diferencias así ambos compartan la misma fisiología.

“No hay un ser humano igual al otro”, explica la sicóloga y directora del programa de Desarrollo de Familia de la Fundación Universitaria Luis Amigó, María Victoria Álvarez Vélez.

Para la profesional, lo importante en el proceso de desarrollo de los hijos es formar desde la diferencia, para que cada uno pueda tener su propia identidad y así empoderarse del mundo. Esa diferencia no se marca solo por el género, sino por la esencia del ser, argumenta. “Cada ser humano piensa, siente, desea y actúa diferente al otro. Por eso somos únicos”.

Un planteamiento que refuerza la sicóloga María Teresa Gómez al señalar que así los hijos sean de igual sexo, “siempre habrá diferencias, y cada uno tiene necesidades específicas que se deben abordar desde el proceso de crianza”.

Lo ejemplifica de una manera simple. “Se pueden encontrar dos hijos del mismo género, pero uno es alegre, activo, es como dicen la luz de la casa; el otro, por el contrario, es más callado, más calmado”.

Ninguno es mejor que el otro, cada uno tiene su particular forma de ver y abordar el mundo y aprender de él.

Por eso, ambas expertas consultadas plantean que es un error fomentar una especie de competencia entre los hermanos cuando el género es un factor común.

Comenzar a comparar, por ejemplo, en qué momento aprendió a caminar o a hablar uno y otro, o por qué uno tiene más amigos que su hermano, o las aficiones en favor de uno frente a las del otro hermano o la otra hermana no son estrategias recomendables para generar confianza y respeto entre ellos.

Saber escuchar

Por el contrario, la mejor forma de afianzar la relación entre los hijos, sean o no del mismo género, es saber apreciar las diferencias entre ellos y potenciarlas.

“No existe un ideal: ¿es mejor formar dos hombres o dos mujeres?”- se pregunta María Victoria Álvarez, y responde a renglón seguido: “Va es en esa mirada que tengo para acompañar a mi hijo e hija o a mis dos hijos o mis dos hijas, como seres que sienten, piensan y actúan diferente”.

Saber entender las diferencias y aprovecharlas para potenciar las ventajas y cualidades que uno y otro tienen es la clave en la formación.

¿Cómo captar esas formas distintas de ver el mundo que cada uno de los hermanos puede tener?

Todo está en dejarlos expresarse y estar atentos a las inquietudes que manifiestan.

“Yo acompaño al otro como ser diferente cuando le permito que sea activo como ser comunicacional, cuando le permito al otro un ser relacional, con voz y voto; porque los niños sienten y piensan. Cuando les permito a mis hijos desde la primera infancia y me permito escucharlos desde el silencio inclusive, es cuando empiezo a mirar qué diferencias hay”, aconseja la directora del programa de Desarrollo de Familia de la Fundación Universitaria Luis Amigó.

Escuchar y dejar que ellos muestren cómo son, es la clave que propone María Teresa Gómez para poder apreciar y aprovechar los talentos que los chicos tienen y las diferencias de ambos que pueden sumar para hacer un entorno en el hogar y en sus relaciones mucho más fructífero

“Es darles la oportunidad a los hijos de que expresen aquello que le gusta o no”, explica, y entender esa diferencia, no tanto en el género, sino en las necesidades y los gustos del otro.

“A veces encuentra uno papás a los que se les dificulta escuchar el gusto que tienen sus hijos, o las afinidades a ciertas cosas”.

¿Y los conflictos? Para la sicóloga Gómez, el hecho de que sean de igual o distinto género no hace a los hermanos más o menos conflictivos. Eso, plantea, tiene que ver más con la cotidianidad en la familia, con sus actuaciones en el diario vivir “con lo que ven en la casa y la interacción entre los papás y los niños”

Educar en valores

Pero sin importar el género, hay elementos que sí pueden ser comunes en la educación de los niños y las niñas.

Básicamente la formación en los valores es primordial en ambos casos, dice la sicóloga Gómez.

“Los valores no se transan. Eso no tiene cambios por diferentes que sean los géneros”, argumenta.

Honradez, respeto por los demás, el trabajo, el amor, el cuidado y el autocuidado; señala son cosas que hacen parte de una familia y que no se negocian y siempre los padres querrán inculcarlas en sus hijos desde muy pequeños sin importar los géneros.

“Es para lo que estamos los papás, para la transmisión de esa información de valores de costumbres. Y ahí no se discrimina la diferencia”.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS padres para diferentes etapas

Otro de los fenómenos a los que se enfrentan los padres en el proceso de crianza es a la necesidad de poder responder a las diferentes etapas del crecimiento. No es lo mismo ser un padre de un hijo adolescente, que de un preadolescente o un hijo en edad escolar, explica María Victoria Álvarez. Plantea que los papás deben asumir distintas actitudes que evolucionan de acuerdo con la edad de los niños o jóvenes, pero a veces no se logra y el reto es entender cada una de esas etapas del desarrollo.

José Alejandro Pérez Monsalve

Comunicador social y periodista. Actualmente redactor de los temas de la industria automotriz nacional y global. Y también explorando temáticas de estilo de vida y turismo.

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