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Arte, cultura y actividad física: ¿salvavidas para la salud mental?

  • La recomendación es que las clases de baile se realicen con parejas fijas y con una “burbuja” de aislamiento. FOTO jaime pérez
    La recomendación es que las clases de baile se realicen con parejas fijas y con una “burbuja” de aislamiento. FOTO jaime pérez
Publicado el 05 de enero de 2021

La oferta de clases virtuales y presenciales en Medellín es amplia. Presentamos pros y contras.

Al inicio de la pandemia, cuando todo era nuevo y se creía que duraría poco, muchos aprendieron a hacer postre de limón, se inscribieron a cursos, compraron libros de mandalas y descargaron aplicaciones para meditar o aprender inglés.

Con los meses llegó la desesperanza y el hastío. Ya estaban cansados de bailar con la trapeadora, de hacer maratones de Netflix, y de clases virtuales de baile, yoga y cocina.

Otros, en cambio y a pesar del temor al contagio, decidieron arriesgarse e inscribirse en instituciones y academias.

Todos estos comportamientos son normales, según explicaron algunos psicólogos, quienes acordaron en la importancia de lo que llaman “tiempo de ocio saludable”. Aquí le explicamos por qué es necesario y qué alternativas tiene en la ciudad de Medellín.

Salud mental: en cuerda floja
La salud mental ha sufrido tanto como la física. Johnny Orejuela, coordinador de la maestría en Psicología del Trabajo y las Organizaciones de la Universidad Eafit, explicó que son dos las razones por las que las patologías psicológicas han aumentado.

Por un lado está el temor al virus, que hace que se sientan vulnerables y con recursos limitados para pedir ayuda.

Por el otro, el encierro, que “produce un efecto estresante, limitante y de bloqueo”.

El Ministerio de Salud informó que se incrementaron los problemas asociados a la ansiedad, el estrés, la depresión y otros, y que las consultas psiquiátricas aumentaron 30 % en los primeros meses.

En Medellín, la estrategia de orientación psicológica del Metro con la Alcaldía y el Área Metropolitana, llamada “Escuchaderos” y ubicada en varias estaciones, reportó 1.995 personas beneficiadas y el equipo de la Línea Amiga Saludable 4444448 registró 54.338 llamadas frente a 18.234 de 2019, lo que significa aumento de 298 %. Se atendieron 2.349 intervenciones en crisis y 500 por riesgos de conducta suicida.

El psicólogo social Henry Holguín Osorio agregó que con la educación virtual, el control social y las redes sociales, no solo se propició la depresión y la ansiedad, sino que se dan otros trastornos asociados a las adicciones comportamentales, como el uso excesivo de elementos tecnológicos, la deshumanización o el aumento del consumo de páginas pornográficas.

Por eso, “el desgaste debe tener recuperación. El no hacerlo genera tensión que descompensa psicopatológicamente y genera síndromes de pánico, ansiedad o trastornos depresivos”, dijo Orejuela.

¿Qué hacer en Medellín?
En la ciudad hay opciones para todos los gustos. Basta con una búsqueda en internet o en redes sociales. Para meditar y hacer yoga puede descargar aplicaciones como Down dog, Asana Rebel o Pocket Yoga, u optar por clases virtuales o presenciales en lugares como Govindas Yoga Inbound o Happy Yoga.

Andrea Chehebar, directora del estudio 108 Yoga, contó que desde que comenzó la pandemia brindaron clases virtuales exitosas, pero que, cuando se flexibilizaron las medidas, el flujo disminuyó y aumentó la presencialidad.

“Ya querían el contacto, estar con el profesor y salir de la casa”. Por eso, adecuaron el lugar con herramientas como “mamparas” o biombos para separar el espacio.

Nicson Galvis, coordinador de la Escuela de Gastronomía de Medellín, relató que pudieron tener clases en alternancia desde julio y que se apoyaron en metodologías a distancia, lo que les permitió mantener bajos los niveles de deserción.

Para aprender a cocinar hay otras opciones como los videos de YouTube o clases de cajas de compensación como Comfama o Comfenalco.

El maquillaje se popularizó y muchas personas aprovecharon las clases virtuales con maquillistas profesionales. Aura Lila Monsalve, rectora de la Escuela de Belleza Mariela, contó que también se adhirieron a las clases en alternancia. “Nos apoyamos en las herramientas tecnológicas para los conceptos teóricos y en la presencialidad hacemos laboratorios y demostraciones”.

En la ciudad hay diversas opciones presenciales y virtuales. Ambas tienen pros y contras. (Ver recuadros)

54.338
llamadas reportó la Línea Amiga Saludable 4444448 de Medellín en 2020.

Contexto de la Noticia

La virtualidad está llena de opciones, pero el riesgo es causar hastío

Las opciones virtuales son innumerables, sin límites de tiempo ni fronteras, pero muchas personas aún prefieren la presencialidad. “Hay sobresaturación, estamos cansados de ‘reinventarnos’ y de estar todo el día frente a un computador” y por eso están quienes prefieren arriesgarse y salir. Lina Marcela Herrera lleva cuatro años bailando y para no parar, tomó clases virtuales. “Fueron productivas, aprendí, pero prefiero las presenciales, aportan más a mi proceso”. Con esto estuvo de acuerdo Diana Gómez Builes, quien prefirió asistir a una academia presencial que le garantizara protocolos de bioseguridad porque “necesitaba salud mental y física, y que el instructor me viera, me corrigiera”. La virtualidad, entonces, será apropiada según la actividad: Lorena Herrera tomó clases digitales de maquillaje, y pudo aprender a su ritmo y con sus propias herramientas en la comodidad de su casa y sin ponerse en riesgo.

Algunas recomendaciones para realizar actividades en la presencialidad

Jessica Giraldo, médica epidemióloga clínica e investigadora de la Universidad CES, contó que el riesgo se mantiene porque, aunque se siguen recomendaciones generales de bioseguridad, hay muchos factores a tener en cuenta y la naturaleza de las actividades modifica el riesgo de contagio.

“Los espacios con mayor riesgo son los cerrados y sin aforo. Mientras más pequeño y más personas, más riesgo de contagio, pues no hay circulación de partículas y aerosoles, y las personas respiran el mismo aire”. Además sostuvo que son más críticas las actividades que requieren movimientos corporales “porque es más fácil y sostenible el uso de la mascarilla en actividades de reposo”, aunque tampoco se puede olvidar el riesgo de las actividades con contacto, como las clases de cocina, cócteles o maquillaje. “Compartir copas, instrumentos, utensilios y demás favorecen el mecanismo de contagio por contacto”, aseguró la médica.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.


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