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Los animales híbridos, como las mulas, ¿son estériles?

Las mezclas entre especies de animales, en algunos casos, los salvan de la extinción. Sin embargo, no todas las crías híbridas son fértiles. ¿Por qué?

  • La mezcla entre el oso grizzly y el polar ha vuelto a generar debate internacional. En Colombia un ejemplo claro es la mula. FOTO Stock
    La mezcla entre el oso grizzly y el polar ha vuelto a generar debate internacional. En Colombia un ejemplo claro es la mula. FOTO Stock
Vanesa de la Cruz Pavas | Publicado el 20 de enero de 2022

A simple vista, la principal diferencia entre un oso polar y un oso grizzly, o pardo, es el color. Uno es tan blanco que se confunde con la nieve en la que habita. El otro es café, de varias tonalidades, apenas perfecto para ensuciarse en los bosques y los pantanales que lo rodean. Sin embargo, las diferencias van más allá. Uno está adaptado para sobrevivir a los climas más fríos y extremos y, de hecho, necesita del agua congelada para su supervivencia. El otro sabe vivir en tierra firme y en climas cálidos.

¿Qué pasaría si se mezclaran? Ya ocurrió. Desde hace casi dos décadas se tienen registros de osos con manchas marrones en su pelaje blanco que, después de análisis de ADN, han confirmado que se trata de híbridos entre ambas especies e, incluso, en 2010 encontraron uno de segunda generación: de madre híbrida y padre pardo.

Pero si fue hace tanto tiempo, ¿por qué no se han proliferado? Resulta que los híbridos no siempre son exitosos. Muchos mueren a los pocos días o semanas de nacidos y la mayoría son técnicamente infértiles, o parcialmente fértiles, por lo que no se pueden reproducir tan fácilmente como entre especies iguales.

Sin embargo, es un fenómeno muy común, más en plantas que en animales, pues se estima que 25 % de la flora y 10 % de los animales han pasado por este proceso.

De especies diferentes

Cruces entre animales hay muchos, pero no a todos se les puede llamar hibridación. Solo se habla de híbrido cuando el producto de la mezcla se da entre dos especies distintas y, en la mayoría de los casos, es un producto infértil. Diferente, en cambio, a cuando un perro caniche se mezcla con un golden y dan como resultado goldendoodles fértiles y viables. Son dos razas distintas pero de una misma especie. Un ejemplo muy conocido y apetecido en Colombia son las mulas, cruces entre yeguas y asnos o burros, cuya fertilidad ha sido muy discutida y analizada.

La hibridación puede darse de forma natural o artificial, dice Cristina Úsuga Monroy, docente investigadora del área de Genética Animal de la Corporación Universitaria Remington. En el caso de los osos polares, ocurre a causa de una necesidad, un factor externo potenciado por los seres humanos: el calentamiento global, que obligó a este animal a buscar formas de sobrevivir porque cada vez tiene menos hielo, se ha tenido que desplazar a latitudes más bajas y encontró en el oso grizzly una oportunidad. Y así, por desplazamientos, introducción de especies en ciertos ecosistemas o la extinción de otras, este fenómeno ocurre.

De forma artificial, promovida y desarrollada por los humanos, se hace en búsqueda del llamado “vigor híbrido”, características mejoradas, mayor rendimiento o resistencia, y acá vuelve a importar el ejemplo de la mula, hecha para lograr un animal más resistente; o del cruce entre bisontes y vacas, para tener el músculo de unos sin la grasa extramuscular del otro para la venta de carne para consumo humano, explica Úsuga.

¿Es un fenómeno bueno o malo? Tiene muchas consideraciones. Algunos animales podrían volverse más resistentes a cambios en el ambiente y sobrevivir a amenazas de extinción gracias al hibridaje. Otros, en cambio, podrían desaparecer a falta de crías fértiles. Para la especie humana significó, en un inicio, al mezclarse con los neandertales, la supervivencia que los llevó a lo que son hoy y ya podría facilitar la creación de nuevos animales hechos casi a la medida. Sin embargo, no todo es color de rosas (ver recuadro).

Fértiles, ¿sí o no?

Todos los organismos tienen una carga cromosómica, información genética, y es diferente entre especies. Un humano tiene 46 cromosomas, que son heredados de padre y madre: 23 de uno y 23 de otro, que al tener un hijo se aportan en mitades, a partir de meiosis. Los bovinos tienen 60, los caballos 64, los burros 62 y la mayoría de los gatos 36, por mencionar algunos.

Al mezclar especies diferentes no se cruzarán los mismos números así que al hacer meiosis, o al partir las cargas en dos, el resultado será impar y ese animal, con otro híbrido igual, no podrá reproducirse porque los cromosomas no se combinarán entre sí para formar embriones, según la investigadora Úsuga.

Esto no es una regla estricta. En algunos casos sí pueden darse crías fértiles y en otros se puede forzar la disposición de esos genes para que haya descendencia viable, se le conoce como estabilización. Es tomar un híbrido e irlo mezclando con especies puras para estabilizar la carga genética hasta establecer una raza. Es un proceso que toma tiempo y que no se daría de forma natural.

Dos especies de roedores subterráneos, los Ctenomys minutus, con 42 a 50 cromosomas, y la C. lami, con 54 a 58 cromosomas, ofrecen un buen ejemplo. Si la hembra es de la especie Ctenomys minutus y el macho un C. lami, la cría puede resultar fértil pero de ser al revés serían infértiles. Es una lotería.

Lo cierto es que los híbridos seguirán ocurriendo, sobre todo en zonas con varias poblaciones o muy expuestas a los efectos del cambio climático, o por intervención humana. Los estudios genéticos y de reproducción se siguen adelantando pero todavía hay mucho por avanzar.

43
cromosomas tiene un humano. Los bovinos tienen 60, los caballos 64, los burros 62 y la mayoría de los gatos 36.
10%
de los animales han pasado por procesos de hibridación y 25 % de las plantas.

Contexto de la Noticia

radiografía El medio ambiente está hablando

Sequías prolongadas, precipitaciones más constantes, lluvias donde antes no llovía, deshielo de glaciares y otras consecuencias del cambio climático afectan directamente a los animales, sus poblaciones y sus dinámicas. Para sobrevivir, muchas optan por reproducirse con otras especies, como es el caso de los osos polares. Ese híbrido entre polar y grizzly mencionado al inicio no se dio por coincidencia, sino porque, al no tener hielo para reposar, alimentarse y reproducirse de forma segura, se desplazaron a otras latitudes para preservar su especie y colonizar zonas que antes les eran ajenas. El riesgo de extinción y las amenazas a los animales son constantes y ellos lo saben. La hibridación natural parece ser un llamado de atención.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.


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