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La nave que entró al Sol y sobrevivió para contarlo

  • Esta nueva información sobre el viento solar ayudará a predecir mejor si las eyecciones de masa de la corona del Sol pueden golpear la Tierra o a los astronautas que vayan a Marte. FOTO NASA / Johns Hopkins APL
    Esta nueva información sobre el viento solar ayudará a predecir mejor si las eyecciones de masa de la corona del Sol pueden golpear la Tierra o a los astronautas que vayan a Marte. FOTO NASA / Johns Hopkins APL
Por Enrique Sacristán - agencia sinc | Publicado el 05 de diciembre de 2019
en definitiva

Tras sus primeras aproximaciones, esta misión de la Nasa devela datos como la presencia de ondas gigantes solitarias en el viento solar. También que a los modelos del Sol les falta algo de física fundamental. Hay mucho por entender.

La misión Parker Solar Probe de la NASA despegó en agosto de 2018 rumbo al Sol. En noviembre de aquel año y en abril de 2019 realizó dos acercamientos a la estrella, aproximándose a unos 24 millones de kilómetros. Hasta ahora, la mayoría de las mediciones se habían realizado a una distancia de una unidad astronómica (la que separa la Tierra del Sol, unos 150 millones de kilómetros).

Los instrumentos de la nave han registrado ahora nuevos datos sobre la corona (la atmósfera exterior del Sol, mil veces más caliente que su superficie), sus energéticas partículas y el viento solar, una información que se publicó en cuatro artículos de la revista Nature.

Los científicos tratan de entender cómo se calienta la corona a temperaturas de millones de grados centígrados y cómo produce las ondas de partículas y campo magnético que constituye el viento solar. Este fluye y transporta energía al espacio a enorme velocidad, desde cientos a miles de kilómetros por segundo.

“Para nuestra sorpresa, cuando nos acercamos al Sol, no solo estas pequeñas ondas fueron más fuertes, sino que también vimos olas gigantes solitarias, como las del océano; y cuando una de ellas pasaba por la sonda, la velocidad del viento podía saltar más de 500.000 km/h en segundos”, explica el investigador Justin Kasper de la Universidad de Michigan (EE UU), autor principal del primer estudio.

Los hallazgos

El equipo vio miles de estas ondas solitarias en los diez días que la sonda Parker estuvo cerca del Sol, y ahora los investigadores se preguntan si son las que calientan la corona.

“En el paper describimos cómo estas grandes ondas tienen un pico en la velocidad y una inversión en la dirección del campo magnético”, apunta Kasper tras observar en detalle los datos sobre los iones de plasma y haces de electrones del Sol.

“Además, en cuanto a la velocidad del viento solar hubo otra sorpresa”, destaca el investigador: “Cuando estábamos cerca de nuestra estrella, descubrimos que el viento giraba alrededor del Sol en la misma dirección en que gira alrededor de su eje. Esto se había predicho, pero la rotación que encontramos es de 10 a 20 veces más rápida de lo que decían los modelos estándar del Sol. De hecho, siguió aumentando a medida que nos acercamos a él y alcanzamos un máximo de aproximadamente 50 km/s”.

“Así que estamos descubriendo que a nuestros modelos del Sol les falta algo de física muy fundamental, pero la misión Parker Solar Probe tiene una gran oportunidad de revelar lo que realmente está sucediendo”, apunta Kasper. Esto podría tener implicaciones para cualquier bola giratoria de plasma que se pueda imaginar, como estrellas jóvenes, discos de acreción de agujeros negros y algunos dispositivos de fusión de plasma.

El investigador también destaca la importancia que tienen todos estos datos para la Tierra: “Esta información sobre cómo ocurre el calentamiento y cómo fluye el viento solar mejorará en gran medida la capacidad de predecir si una eyección de masa coronal (una erupción de material del Sol) podría golpear la Tierra o los astronautas en su camino a Marte”.

Otras nuevas investigaciones

Por su parte, el segundo estudio, dirigido por el investigador Stuart Bale, de la Universidad de California en Berkeley (EE. UU), se centra en el llamado viento solar lento (se mueve a menos de 500 km/s), cuyos orígenes han sido menos claros que el del viento rápido (a más de 500 km/s). Los autores han hallado que este se origina en agujeros en la corona que se encuentran cerca del ecuador del Sol.

Otro equipo internacional liderado desde la Universidad de Princeton (EE. UU) también analiza en un tercer artículo el entorno de las partículas energéticas que se mueven cerca de la estrella, y un grupo internacional coordinado desde el Laboratorio de Investigación Naval de los Estados Unidos ha analizado las observaciones de la luz solar dispersada por los electrones (la llamada corona K) y el polvo (la corona F o luz zodiacal).

¿Qué sigue?

La sonda Parker se acercará tres veces más al Sol en los próximos cinco años, llegando finalmente a poco más de seis millones de kilómetros de su superficie. Esto permitirá a los científicos medir la potencia de las ondas solitarias, comprobar si están calentando la corona, analizar si la rotación del viento alrededor del Sol sigue aumentando y otros nuevos descubrimientos.

Durante este tiempo, el Sol entrará en una fase más activa de su ciclo de once años, “por lo que podemos esperar resultados aún más emocionantes en los próximos años”, apunta el investigador Daniel Verscharen del University College de Londres en una valoración que acompaña a los cuatro artículos de Nature.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Sorpresas en el viento solar

Así explica la NASA, en su web, uno de los primeros descubrimientos de la misión Sonda Solar Parker: “El Sol libera un flujo continuo de material magnetizado, llamado viento solar, que rige el clima espacial cerca de la Tierra. Observado cerca del planeta, el viento solar es un flujo de plasma relativamente uniforme, con ocasionales bajadas. Desde más cerca, la Sonda Solar Parker vio una imagen diferente: un complicado y activo sistema. Un tipo de suceso en particular atrajo la atención de los equipos científicos: giros bruscos en la dirección del campo magnético, que fluye desde el Sol, incrustado en el viento solar”.

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