¿Cuánto cuesta ser ciclista en Colombia? Negocio mueve más de US$13.600 millones en el mundo
Entre bicicleta, ropa, casco, accesorios y mantenimiento un aficionado puede invertir desde $5 millones para comenzar y superar los $15 millones con un equipo de mayor calidad.
Aprendiz de deportes. Apasionado por el periodismo deportivo, amante del café colombiano.
Preguntarle a un ciclista cuánto cuesta comenzar en este deporte no es una tarea sencilla. La mayoría de los aficionados —a quienes se les ve rodar por las carreteras del país con jerseys, cascos, caramañolas gafas y cuanta equipación ofrece el mercado— admiten que han invertido varios millones de pesos por simple afición, aunque aclaran que el monto final depende del presupuesto de cada bolsillo.
Hace una década, cuando Mariana Gómez compró su primera bicicleta de segunda mano por cerca de $3,5 millones, nunca imaginó que ese sería apenas el primer gasto de una afición que terminaría costándole más de $200 millones, según sus propias estimaciones.
Con el paso de los años llegaron los uniformes, zapatillas, cascos, gafas, ciclocomputadores, mantenimientos, repuestos, inscripciones a fondos ciclísticos y hasta entrenadores. Después de diez años practicando este deporte, asegura que ser ciclista es mucho más que comprar una bicicleta.
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“Todo es costoso. Solo un casco puede costar $1 millón, unas zapatillas otro millón, un ciclocomputador $1,5 millones y unas gafas otro millón. En realidad, uno termina invirtiendo muchísimo más de lo que imagina”, cuenta.
Su historia refleja una realidad que también muestran las cifras internacionales. El ciclismo ahora es una industria global que mueve miles de millones de dólares y que integra fabricantes de bicicletas, confecciones, accesorios, tecnología deportiva, nutrición especializada y turismo alrededor de los grandes eventos.
De acuerdo con la firma global de inteligencia de mercado y consultoría Straits Research el mercado mundial de ropa y accesorios para ciclistas alcanzó un valor de US$13.620 millones en 2025 y crecería hasta US$14.330 millones en 2026, impulsado por el aumento de las actividades al aire libre, la mayor conciencia sobre la salud y el crecimiento de disciplinas como el ciclismo recreativo, de ruta y de montaña.
A esa tendencia se suma el dinamismo del mercado textil. Según Fortune Business Insights, solo la industria mundial de prendas de vestir movió US$1,75 billones en 2025 y se proyecta que alcance US$1,80 billones en 2026.
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Un negocio de US$200 millones
En Colombia, el mercado también ha ganado tamaño. Según estimaciones del sector con base en cifras de la Dian, durante 2025 el país importó 1.026.950 bicicletas, volumen que, junto con aranceles, costos logísticos y márgenes comerciales, consolida un negocio superior a US$200 millones anuales.
Pero detrás de ese crecimiento existe un contraste que hoy divide a los empresarios. Mientras las proyecciones internacionales siguen siendo optimistas, varias compañías colombianas sostienen que el mercado todavía intenta recuperarse del efecto que dejó el auge extraordinario de la pandemia.
José Vélez, CEO de la marca paisa Enjoy, considera que el mayor crecimiento ya pasó. “La industria, tanto de bicicletas como de ropa deportiva, está viviendo una crisis. Durante la pandemia hubo un boom que ya terminó y hoy el consumidor compra menos. El poder adquisitivo ha disminuido y las personas priorizan gastos de primera necesidad antes que productos deportivos”, explica.
Para el empresario, la desaceleración no solo responde a un menor consumo. También atribuye parte del problema a la proliferación de nuevas marcas que aparecieron después del auge del ciclismo, muchas de ellas enfocadas únicamente en competir por precio. “La guerra de promociones terminó afectando a toda la industria. Hay demasiadas marcas, mucha competencia y eso hace muy difícil mantener márgenes saludables”, afirma.
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Mercado se estabiliza
En BikeHouse la lectura es diferente, aunque coincide en que el mercado atraviesa una etapa de normalización.
Carlos Ballesteros, CEO de la empresa, apunta que comparar las ventas actuales con las registradas entre 2020 y 2022 resulta engañoso. “Durante la pandemia hubo empresas que crecieron entre 150% y 200%. Cuando el mercado vuelve a la normalidad parece que hubiera una crisis, pero realmente está regresando a sus niveles históricos”.
A ese ajuste se suma un cambio en las preferencias deportivas. “Han aparecido nuevas disciplinas como el pádel o el rugby que también están captando consumidores. Además, hoy día existen muchas más marcas de bicicletas y accesorios, lo que hace que la competencia sea mucho más agresiva en precios y promociones”, explica.
Sin embargo, Ballesteros identifica otra transformación importante: “La llegada de la mujer ha cambiado muchísimo el negocio. Ya existe un consumidor que también busca diseño, combinación de colores y una experiencia mucho más especializada alrededor de la indumentaria”.
Ese cambio también ha impulsado la apertura de tiendas especializadas exclusivamente en ropa técnica, una categoría que antes dependía casi por completo de los almacenes de bicicletas.
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No todas hablan de crisis
En contraste con ese panorama, Biorace, marca especializada en prendas de vestir para ciclismo, considera que el mercado colombiano aún tiene un amplio potencial de crecimiento. Para Juan Felipe Mora, CEO de Bioracer Latinoamérica, Antioquia presenta una dinámica distinta a la del resto del país. “Colombia, y especialmente el Valle de Aburrá, no solo sigue la tendencia mundial, sino que en muchos aspectos la acelera. Aquí el ciclismo trascendió el deporte para convertirse en cultura y estilo de vida”.
Según Mora, el consumidor también evolucionó. “El ciclista recreativo hoy entiende mucho más el valor de una buena badana, de una prenda aerodinámica o de una tela con mejor regulación térmica. Eso ha permitido un incremento constante tanto en ventas como en nuevos clientes”.
Las cifras de la empresa reflejan ese optimismo. Bioracer cerró 2025 con una facturación de US$3,51 millones y espera alcanzar US$4,1 millones durante 2026, apoyada tanto en el mercado nacional como en las exportaciones.
Consumidor ya no compra igual
Suárez Clothing, una de las marcas tradicionales del ciclismo colombiano, coincide en que el mercado empieza a mostrar señales de recuperación, aunque reconoce que el consumidor cambió de forma importante.
Su fundador, Carlos Suárez, explica que la pandemia dejó un exceso de inventarios en toda la cadena comercial y obligó al sector a competir mediante descuentos durante varios años. “Hubo una sobreoferta muy grande mientras la demanda comenzó a disminuir. A eso se sumó que muchas personas retomaron otros deportes y el consumidor empezó a priorizar otros gastos”.
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El resultado ha sido un cambio evidente en el comportamiento de compra. “Hemos visto que la gente bajó de categoría. Antes buscaba productos premium; hoy prefiere referencias más económicas. Nuestro ticket promedio en comercio electrónico pasó de superar los $300.000 hace algunos años a rondar los $250.000 actualmente”.
Paradójicamente, mientras el consumidor colombiano reduce su gasto, las ventas internacionales mantienen una dinámica distinta, donde los productos de mayor valor agregado siguen concentrando buena parte de la demanda.
¿Cuánto necesita un aficionado?
Una de las mayores diferencias entre las fuentes aparece al momento de calcular cuánto dinero necesita una persona para iniciarse en el ciclismo. Para Bioracer, una persona puede empezar únicamente en indumentaria especializada con una inversión entre $350.000 y $600.000. Ese rango incluye jersey, pantaloneta con badana, medias y primera capa, pensado para recorridos iniciales de dos o tres horas.
BikeHouse maneja una cifra similar para la ropa básica. Según Ballesteros, una camiseta, una pantaloneta, unos guantes y unas medias arrancan alrededor de los $600.000.
Pero Enjoy plantea un escenario diferente. José Vélez sostiene que un ciclista debería tener, como mínimo, dos mudas completas de ropa especializada. “Zapatillas, medias, camiseta, pantaloneta, guantes y casco. Eso vale alrededor de $2 millones”, afirma.
La diferencia se explica porque algunas marcas consideran únicamente la indumentaria básica, mientras otras incluyen un equipo más completo y suficiente para entrenar de manera frecuente.
Cuando la conversación pasa de la ropa a todo el equipo necesario para montar bicicleta, las cifras aumentan considerablemente. Carlos Suárez estima que una persona que quiera comenzar “de manera seria” puede arrancar por los $5 millones incluyendo una bicicleta de entrada.
Para Mariana que practica este deporte hace una década, hay una percepción todavía más alta. “Si un amigo mío me preguntara cuánto necesita, le diría que unos $15 millones. Yo sé que hay gente que empieza con mucho menos, como yo lo hice, pero cuando uno se engoma termina queriendo cambiar todo muy rápido”, cuenta.
Otros gastos del ciclista gomoso
La bicicleta suele ser apenas el primer gasto. Quienes entrenan de forma constante deben asumir un conjunto de costos que muchas veces pasan desapercibidos.
Mariana menciona algunos de ellos: mantenimiento, cambios de cadena, neumáticos, líquido sellante, pastillas de freno, lubricantes, protector solar, alimentación durante las rutas e incluso entrenador o acompañamiento en motocicleta para recorridos largos.
A ello se suman los accesorios tecnológicos que hacen parte de la experiencia de muchos aficionados.
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De acuerdo con un sondeo hecho por EL COLOMBIANO, un ciclocomputador, que es aparato electrónico que se coloca en el manillar de la bicicleta y registra datos del viaje, velocidad y gps, puede costar entre $800.000 y $3,5 millones. Los potenciómetros, utilizados para medir la potencia del pedaleo, oscilan entre $1,8 millones y $6 millones.
Un rodillo inteligente para entrenar en casa puede superar los $6 millones.
Además, solo en nutrición deportiva —entre geles, barras energéticas, electrolitos y suplementos— un ciclista que entrene cuatro o cinco veces por semana puede gastar entre $400.000 y $900.000 mensuales, es decir, hasta $11 millones al año.
¿Tecnología o precio?
En este punto también aparecen diferencias entre las compañías. Bioracer considera que el consumidor colombiano ha evolucionado. Según la marca ya el ciclista entiende mucho mejor el valor de una badana especializada, la regulación térmica de los tejidos o la aerodinámica de una prenda.
“El ciclista colombiano está dispuesto a pagar más cuando percibe un beneficio real en rendimiento, durabilidad y confort”, afirma.
La empresa sostiene que precisamente ese consumidor más informado ha impulsado el crecimiento de categorías como los uniformes personalizados, el gravel y las prendas de alto rendimiento.
Pero BikeHouse observa un comportamiento diferente en buena parte del mercado. “El consumidor colombiano es muy pegado al precio. Los productos de alta gama siguen siendo aspiracionales porque los niveles de ingreso no permiten acceder fácilmente a ellos”, explica.
Solo quienes practican ciclismo de ruta de forma más especializada terminan invirtiendo en cuadros de carbono, ruedas más aerodinámicas o componentes de última generación.
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Precisamente, esa búsqueda por productos de mayor desempeño explica por qué, a pesar del menor dinamismo del consumo, el mercado mundial continúa creciendo.
Según Straits Research, la mayor demanda por prendas de alta visibilidad, equipos de protección y ropa especializada para ciclismo de ruta y montaña seguirá impulsando una expansión anual superior al 5% hasta 2034.
Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Cuánto dinero se necesita para empezar a practicar ciclismo en Colombia?
- Para comenzar con indumentaria especializada, la inversión puede estar entre $350.000 y $600.000, según Bioracer y BikeHouse. Si se incluye una bicicleta de entrada y un equipo más completo, el costo puede subir a $5 millones o incluso $15 millones, dependiendo del nivel de equipamiento.
- ¿Cuánto puede gastar al año un ciclista aficionado en Colombia?
- El gasto anual puede variar ampliamente según la frecuencia de entrenamiento y el nivel de equipamiento. Solo en nutrición deportiva, un ciclista que entrena cuatro o cinco veces por semana puede gastar entre $400.000 y $900.000 mensuales, hasta $11 millones al año. La noticia no establece un gasto anual total promedio.
- ¿Qué otros gastos debe asumir una persona que practica ciclismo además de comprar la bicicleta?
- Además de la bicicleta, los ciclistas pueden asumir gastos en mantenimiento, repuestos, ropa técnica, cascos, gafas, ciclocomputadores, potenciómetros, rodillos inteligentes, nutrición deportiva, entrenadores e inscripciones a fondos ciclísticos. El costo depende del nivel de práctica y del equipamiento que elija cada persona.