Una suma que superará los 200.000 millones de pesos costará el daño que, desde el pasado 15 de febrero, dejó fuera de servicio la Central Hidroeléctrica de Guatapé, al desatarse un incendio que quemó los cables generadores.
Aunque una aseguradora pagará los daños, por un valor de 25 millones de dólares, “el costo más caro será el lucro cesante de la planta”, precisó el gerente de las EPM, Jorge Londoño de La Cuesta.
Confirmó que este jueves llegan los primeros carretes con los cables, que le fueron comprados a Prysmian, firma italiana con una subsidiaria en México que tenía almacenada una cantidad similar (30 kilómetros) a la que se necesita para reemplazar los que se incendiaron.
“Tuvimos la fortuna de que estos cables estaban disponibles en México, donde se paró un proyecto de generación de energía y los cables estaban almacenados”, precisó Londoño De La Cuesta.
Mandar a fabricar estos cables habría tardado mínimo un año, pero con la compra, la restitución de la operación en Guatapé tardará máximo seis meses, entre mayo y septiembre, cuando se instalen las últimas dos unidades de generación. En mayo se instalarán las dos primeras unidades que permitirán que se empiece a producir el 25 % de la energía que genera la central (de 8 gigavatios hora día (560 megavatios).
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