La temporada seca deja en evidencia el deterioro y abandono de los cauces. EL COLOMBIANO recorrió las quebradas La Iguaná, Santa Elena, La García y Altavista.
Queda muy poco de lo que fueron en otro tiempo las quebradas que todavía corren por el Valle de Aburrá. Corren apenas, en estos días de tiempo seco, cuando la disminución del caudal en algunas de ellas ha derivado en cortes del servicio de acueducto en sectores como el corregimiento San Cristóbal y barrios del Oriente de Medellín.
Recorrer los lechos, casi secos, es encontrarse con las muestras del deterioro evidente por deforestación en la parte alta de las cuencas y la contaminación por vertimientos, agravada por el asentamiento de comunidades en las riberas. Pero también es encontrar la preocupación entre quienes de distintas maneras llevan una vida ligada a las quebradas.
“Ahora tenemos el problema del desabastecimiento, pero cuando ya...