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El miedo, a las puertas de la democracia

  • El pasado martes, mientras familiares y amigos de Orley García le daban su último adiós, el municipio permanecía con una fuerte presencia de militares. Se temía que las emociones desbordaran de nuevo la tranquilidad del pueblo, tal como sucedió al conocerse la noticia. FOTOS Juan Antonio sánchez
    El pasado martes, mientras familiares y amigos de Orley García le daban su último adiós, el municipio permanecía con una fuerte presencia de militares. Se temía que las emociones desbordaran de nuevo la tranquilidad del pueblo, tal como sucedió al conocerse la noticia. FOTOS Juan Antonio sánchez
Por Javier Alexánder Macías y Juan Diego Quiceno Mesa | Publicado el 15 de septiembre de 2019
Infografía
El miedo, a las puertas de la democracia
en definitiva

El asesinato de Orley García, candidato en Toledo, impacta las elecciones en la subregión Norte de Antioquia, una zona compleja por la presencia de grupos y economías ilegales.

Tras ser expulsado de la boquilla de la escopeta, el perdigón que mató a Orley García, candidato a la Alcaldía de Toledo, viajó a más de 300 metros por segundo. Su asesinato, ocurrido el pasado 7 de septiembre, trascendió las fronteras del pequeño municipio y convirtió su figura, antes sinónimo de futuro para un sector de la población, en un recordatorio del pasado. Un pasado en el que las tarimas políticas corrían el riesgo de convertirse en altares.

Mientras la vida escapaba del candidato, una multitud se congregó en su sede de campaña. Tras la confirmación de su muerte, en medio del sonido de un helicóptero que no llegó a tiempo para su traslado a Medellín, el ánimo se elevó. Una horda de hombres y mujeres dolidos se dirigió a la sede de la Alcaldía.

Las siguientes horas de ese sábado y la madrugada del domingo fueron la premonición de una campaña que ya no volverá a ser la misma. Kenny Cardona, entonces secretaria de Planeación y ahora alcaldesa encargada, estaba allí cuando la iracunda multitud amenazó con echar abajo la sede de la Alcaldía y obligó al exilio al alcalde, Jhonny Alberto Marín, y a uno de los restantes tres candidatos a ese cargo, José Eucario Builes.

Ambos, del partido Conservador, son señalados por un sector de la población de Toledo de estar directamente relacionados con el asesinato de Orley, situación que no ha sido probada por las autoridades. La política en este municipio dejó de significar promesas de cambio y de un futuro mejor, y se convirtió en una retahíla de señalamientos y recriminaciones. Pero sobretodo, de miedo.

La campaña continúa

La mañana de ese sábado 7 de septiembre comenzó como cualquier otra, recuerda Fernando Muñoz, jefe de campaña de Orley García.

“Antes de salir hacia la vereda donde lo mataron, me llamó. Me dijo para dónde iba, sin mencionarme nada fuera de lo común”. Orley no le contó que alrededor de las 9:30 de esa mañana firmó una planilla en la Estación de Policía del municipio en la que aseguraba conocer recientes amenazas contra su vida. El personero de Toledo, Wálter Albeiro Gómez, había sido informado esa mañana de una llamada en la que amenazaban al candidato del Centro Democrático, el Partido de la U y Cambio Radical.

“Antes del mediodía de ese sábado, Orley ya tenía la información. Sin embargo, hace caso omiso. Cuando eso pasa no podemos hacer nada más”, dice Gómez. A las 4:30 de la tarde recibió la noticia de que las amenazas, hasta ese momento comentarios de pueblo, se habían cumplido. Lo mataron.

“En campaña es normal escuchar rumores estigmatizadores. Uno siempre piensa que no conllevan riesgo”, dice Juan David Sepúlveda, uno de los tres candidatos que competía junto a Orley por la Alcaldía y el único representante en estas elecciones del movimiento Farc en Antioquia.

Sin ser excombatiente de la antigua guerrilla, Sepúlveda carga la bandera del nuevo partido. “¿Que si tengo miedo? Sería imposible no sentir temor. Hace un mes solicité un esquema de seguridad a la Unidad Nacional de Protección”, dice. Después de semanas sin respuesta, el pasado viernes, cinco días después del asesinato de Orley, le avisaron que su caso avanzaba. Luis Manuel Monsalve, del Polo Democrático, no ha pedido protección, pero comparte el mismo sentimiento. “Hoy no hay tiempo para política. Hoy solo hay dolor y miedo”.

A ambos el asesinato de Orley los tomó por sorpresa. Si bien la tensión política aumentaba a medida que se acercaba el 27 de octubre, era impensable que tuvieran que asistir al funeral de un compañero. La Misión de Observación Electoral (MOE), aunque sabía de riesgos, tampoco lo tenía en su radar.

Verónica Tabares, coordinadora para Antioquia de la MOE, señala que el organismo diagnosticaba a Toledo como un municipio con presencia de grupos ilegales y en riesgo extremo por factores de fraude. La violencia política, dice, no figuraba entre las amenazas, sí para su subregión, el Norte de Antioquia.

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Una zona en rojo

Las marcas en la carretera indican que se ha entrado en un territorio hostil. Las disidencias de los frentes 18 y 36 de las Farc, y el Eln, muestran su presencia con letras rojas y vigilan desde cada esquina de Ituango, Briceño, Valdivia y San Andrés de Cuerquia, en el norte antioqueño. En este último pueblo, ubicado a un lado de la vía principal, hombres que no han sido identificados enviaron un mensaje a una de las candidatas: para entrar a hacer campaña política a la zona rural tenía que pedir permiso.

La decisión fue entonces no hacer proselitismo en el campo y dedicarse a buscar los votos en el casco urbano, donde el temor ha llevado a que los simpatizantes del Centro Democrático corten de la publicidad el logo del partido para así ponerla en sus casas.

Así lo relata Ana Carolina Carvajal, candidata de ese partido en San Andrés de Cuerquia. Ella ha denunciado a la MOE las decenas de rumores que relacionan su nombre con el paramilitarismo. Eso, en una zona con influencia de disidencias de la guerrilla, es una estigmatización que tras el asesinato de Orley le preocupa. No solo a ella. La MOE reseña el peligro que tienen esos comentarios para la seguridad de los candidatos. Tabares hace un llamado no solo a las poblaciones sino a las campañas políticas, “para no hacer uso de ese proselitismo. Eso hace que la tensión se incremente, abonando escenarios donde todo puede pasar”.

Orley García es el primer candidato asesinado en Antioquia durante este proceso electoral. Aunque la situación en Toledo preocupa especialmente al resto de municipios del Norte, algunos con características de orden público similares, el departamento palidece ante lo que parece la corroboración de los peores miedos.

Panorama poco alentador

La última alerta temprana de la Defensoría del Pueblo indica que las disputas entre grupos armados ilegales y la Fuerza Pública, las economías ilegales, y en algunas zonas la poca presencia del Estado, elevan el riesgo para tener unos comicios tranquilos.

El departamento lidera la lista de las zonas con más riesgo electoral de Colombia. En el último informe sobre el tema de la Procuraduría, 48 municipios de Antioquia tienen alguna, o varias amenazas para el desarrollo de las elecciones.

Eso, si bien se puede entender desde la proporcionalidad, pues el departamento tiene el número de candidatos inscritos más alto de Colombia - 13.968 candidatos en busca del poder local- no puede ser una venda para los riesgos reales de que las estructuras y economías ilegales interfieran con el derecho al voto.

“Los grupos armados ilegales tiene interés de intervenir y lograr penetrar a las administraciones públicas mediante estrategias diversas, todas ellas impregnadas de la forma particular de actuación que dicte la lógica de la confrontación armada”, expresa la Defensoría del Pueblo.

Las alertas señalan que hay zonas donde el Eln y las disidencias de las Farc logran intimidar a la población, aún temerosa de los años en los que estas imponían condiciones.

Tres milésimas de segundos demoró la masa de perdigones de esa escopeta en salir por la boquilla y llenar de temor a todo un departamento.

Ante el desafío, el comandante de la Séptima División, general Juan Carlos Ramírez, asegura que sus tropas están listas para brindar seguridad en los municipios que así lo necesiten y que la democracia gane esta nueva batalla

Contexto de la Noticia

Javier Alexánder Macías

Amo el periodismo, y más si se hace a pie. Me encantan los perros, y me dejo envolver por una buena historia. Egresado de la Universidad de Antioquia.

Juan Diego Quiceno Mesa

Periodista por elección, hincha del DIM por designio divino. Tan pesimista como soñador, tan confiado como realista. Hijo querido, nieto adorado y amigo intenso.

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