Una maraña. Así definía Tomás Carrasquilla el alma de los pobladores de estas tierras. “¡Y hasta lo será! Aquí no hay tipo ni agrupación que pueda encarnar esta montonera tan heterogénea. Ni el interés pecuniario, ni el amor al suelo y al trabajo, ni la misma verbosidad hiperbólica son aquí generales. Solo la autonomía individual puede sumarnos, porque aquí cada uno es Juan Memando y... ¡San-se-acabó!”.
Con Carrasquilla, que después (En Hace Tiempos, 1936) hablaría que Antioquia es a su vez tres Antioquia, empezamos esta segunda entrega tras la huella de la influencia judía en la historia del departamento. Y esa trinidad de las Antioquias que menciona el autor de La marquesa de Yolombó nos sirve para introducir una idea en la que nos adentraremos:...