Pico y Placa Medellín
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Cada día, desde hace más de una década, Hugo Álvarez dedica al menos ocho horas a crear y probar rones, aguardientes, ginebras, vodkas y hasta bebidas gaseosas con toques de licor. Muchos dicen que es el mejor trabajo del mundo y él está de acuerdo.
Su título universitario dice que es ingeniero químico, pero en los pasillos de la fábrica de Licores de Antioquia (FLA) todos lo llaman maestro, y no es para menos: solo él conoce la receta exacta del aguardiente antioqueño y desde hace 9 años comenzó su transformación de ingeniero químico a maestro ronero, el primero y único que ha tenido la empresa.
Sobre sus hombros recae la responsabilidad de producir 275.000 litros diarios de aguardiente y otros 175.000 de ron que se distribuyen en todo el país y llegan hasta Europa, Australia y Estados Unidos.
A su cargo también están cuatro bodegas que albergan 32 millones de litros de ron en añejamiento, algunos con apenas seis meses y otros con más de 30 años. Su joya de la corona es un barril con ron...