Visitantes del Jardín Botánico han manifestado su preocupación porque en estos días calurosos, de pocas lluvias, parece que la laguna va a secarse por completo, dejando un desierto abierto en el paisaje natural que allí se conserva para un respiro en medio de la ciudad.
“Estamos en época de sequía y es normal que el fenómeno afecte el nivel de los humedales, pero esto no significa que el ecosistema esté en riesgo”. Señaló, Álvaro Cogollo, director científico del Jardín.
El experto explicó que la laguna Francisco José de Caldas, es uno de los pocos humedales que quedan en la ciudad. La mayoría desaparecieron en la planicie de inundación del río Medellín como consecuencia del desarrollo urbano. Sostuvo que su origen es una combinación de afloramientos naturales con intervenciones artificiales, ocurridas desde hace más de 90 años. Es hábitat permanente de diversas especies animales, así como lugar de paso para otras.
Subrayó que pese a los bajos niveles del agua, la fauna que habita este espacio no se ha afectado. La principal actividad de control es la de retirar manualmente una planta invasora conocida como Cabomba, que crece rápidamente y disminuye el oxígeno en el cuerpo de agua.
Ante la preocupación por la situación, un equipo de profesionales del Jardín con el acompañamiento de las autoridades ambientales inyectaron el pasado fin de semana un bajo volumen de agua para mitigar el impacto del clima, cuidando de no generar enturbiamiento ni pudrición.
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