Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Internas, niños y voluntarios llenaron de color el pabellón materno del centro penitenciario. Atrás quedaron los fríos ladrillos del lugar.
Luna* tiene 1 año y siete meses de edad. Su rutina es la de un niño normal: a las 6 a.m. es llevada a la escuela, juega, come, duerme con los niños del centro de desarrollo infantil Entre Sueños durante la tarde, y es regresada de nuevo a manos de su madre a las 4 p.m.
Nada parece extraño, si no fuera porque todo lo anterior ocurre en la cárcel El Pedregal, corregimiento de San Cristóbal de Medellín, donde su madre purga una pena.
Laura Marcela, de 23 años, ingresó al pabellón 7 (materno) del centro penitenciario hace 17 meses y medio, cuando Luna, su hija, apenas ajustaba dos meses de nacida.
La joven madre se va a domir con su hija en la misma celda durante los 15 días permitidos por las autoridades, los otros 15 que le sobran al mes, Luna se va a visitar sus abuelos, fuera de la penitenciaría.
Y así, transcurre la vida de la pequeña, entre su casa familiar y la cárcel, una mole de cemento de color gris, que apenas contaba con “unos triciclos”, añade Laura, para que los cinco hijos de las...