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¿Faltan medidas para evitar suicidios en el metro?

Ocultar información al respecto, como hacen ahora, no es un buen punto de partida para las soluciones.

  • Independiente del hermetismo del Metro, lo cierto es que siguen ocurriendo incidentes en los que muchas personas han salido heridas o han muerto en la carrilera después de arrojarse. FOTO manuel saldarriaga
    Independiente del hermetismo del Metro, lo cierto es que siguen ocurriendo incidentes en los que muchas personas han salido heridas o han muerto en la carrilera después de arrojarse. FOTO manuel saldarriaga
Publicado el 02 de enero de 2023

El 30 de diciembre empezábamos a terminar el año estrepitosamente. Una vez más, como ha sucedido por lo menos una vez al mes este año, el Metro anunció que tenía problemas de operatividad en la Línea A por “incidente con persona en la vía”. Para más señas: intento de suicidio. Ya el eufemismo no funciona y lo que revela es la grieta: que parece peor que las cosas se nombren como son, a que sucedan.

Al mediodía, una mujer de 27 años se lanzó al metro y con ella arrastró a su hija de 8 años. La ambigüedad claramente intencionada con que se anunció el caso la destruyeron las redes sociales a punta de imágenes: decenas de testigos publicaron videos y fotos. Incluso se popularizó un video desde un edificio cercano en el que se veía a los rescatistas sacando a las dos personas de la carrilera, en la estación San Antonio. De la noticia se supo poco, pero hoy, cuatro días después, sabemos que la mujer murió el mismo día del suceso, apenas unas horas después de haber ingresado al Hospital General de Medellín; de la niña se sabe que perdió una pierna y se encuentra estable.

El Metro tiene como política no dar cifras sobre los intentos de suicidio en las estaciones —intentos, porque en muchas ocasiones las personas sobreviven con el rastro de heridas y amputaciones—. Se sabe que la empresa tiene una fuerte atención psicológica para los conductores y que policías y empleados que están en las plataformas son capacitados para evitar estos episodios. Hace varios años se popularizó un video en el que se veía a un patrullero salvándole la vida a una mujer antes de que se lanzara a la carrilera. De casos evitados solo sabemos de ese. Todo es muy hermético.

Pero ante el crecimiento exponencial de casos y, sobre todo, de que cada vez son más conocidos por las publicaciones en redes sociales, cabe preguntarse: ¿es momento de que la ciudad y el Metro se hagan cargo de la situación y divulguen lo que sucede? Es decir, del suicidio no se habla porque se teme que crezcan los intentos de los ciudadanos por quitarse la vida, por eso desde la empresa de transporte no cuentan los casos ni las cifras, pero el tema dejó de ser un secreto porque las redes sociales lo cuentan todo.

En 2016, por ejemplo, el metro de Ciudad de México empezó una campaña en 16 estaciones para evitar los crecientes suicidios. En 2009, Japón cambió las luces LED de las estaciones del metro de Tokio y agregaron música para darles algo de confort a los usuarios, cuatro años después las cifras de suicidio cayeron un 89%. Como si no fuera suficiente, planean tener barreras en 243 estaciones para 2032. El caso es que alrededor de las estrategias está la conversación: el suicidio es un problema de salud mental y pública que se discute y se supera entre todos.

Aunque no hay cifras oficiales se puede llegar a conclusiones. Durante 2022, el Metro de Medellín anunció en sus redes sociales varios problemas en la operación comercial por cuenta de “incidente con persona en la vía”. Según la información compartida por la empresa en Twitter, el sistema registró 12 casos de este tipo. Es decir, por lo menos una persona por mes en promedio trató de quitarse la vida en el sistema.

Los casos fueron reportados en estas fechas: 3, 11 y 13 de febrero, 13 de marzo, 19 de abril, 19 de mayo, 14 de julio, 5 de septiembre, 10 y 15 de noviembre, y 12 y 30 de diciembre. Los casos reportados públicamente por el sistema bajo esta modalidad, en 2021, fueron cuatro: 23 de abril, 2 y 20 de noviembre, y 12 de diciembre.

El conteo solo reseña la cantidad de casos que la empresa dio a conocer en sus cuentas oficiales en los últimos dos años a través de la categoría de “incidente con persona en la vía”. Pero las cifras, aunque no son universales y tampoco detallan si las personas murieron posterior al incidente, evidencian el aumento de los intentos de suicidio en ocho casos entre un año y otro.

La problemática en el metro, sin embargo, es solo una muestra del aumento de suicidios en el departamento. Según Medicina Legal, con corte a noviembre, en Antioquia el año pasado se registraron 453 suicidios: 363 fueron hombres y 90, mujeres. En Medellín, que es la capital y cuenta con más habitantes que el resto de municipios del departamento, tuvieron lugar 195 de esos casos.

Las estadísticas del Instituto registraban para septiembre del año pasado 163 suicidios en Medellín. Cuando se difundió la cifra, la ciudad ya conocía el caso de Karen Castaño, quien se tiró del último piso de la Clínica Medellín después de dejarle en su cuenta de Facebook una carta pública a su hija. Karen tenía 22 años.

Las razones de estos episodios no se tienen muy claras. Para algunos es una de tantas consecuencias de la pandemia, de los impactos emocionales por la crisis económica mundial, la baja tolerancia a la frustración, además de la interrupción de tratamientos por cuadros de depresión y ansiedad en los últimos dos años.

Este 2023 hay un reto: frenar las cifras de suicidio. Es un trabajo de todos y empieza por no eludir el tema, que ya existe y que los ciudadanos discuten y publican en sus redes sociales, más allá de lo que quieran las empresas o los medios de comunicación. Ahora esta problemática de salud pública sale a la luz.

Contexto de la Noticia

RADIOGRAFÍA Programas disponibles

Aunque parece no ser suficiente, la Alcaldía de Medellín cuenta con una ruta preventiva para los intentos de suicidio. “Escuchaderos” y “Dame Razones” son iniciativas enfocadas en el cuidado de la salud mental de los ciudadanos. A través de estos programas se atienden situaciones de duelo y otros episodios. En la ciudad, por ejemplo, se cuentan 60 sedes de Escuchaderos. Algunos están ubicados incluso en estaciones del sistema masivo de transporte público. El “Código Dorado”, por su parte, es la ruta de urgencia que han ideado para atender las situaciones de trastornos en salud mental. Para acceder a acompañamiento, las personas pueden contactarse con la Línea Amiga mediante el teléfono 604 444 4448 o con la Línea 123 Social.

Daniel Rivera Marín

Editor General Multimedia de EL COLOMBIANO.


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