Pico y Placa Medellín
viernes
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La primera autoridad en llegar al sitio acordona la escena del crimen para alejar a los más curiosos. Luego llegan los del overol blanco, técnicos del CTI o de la Sijín, que revisan el cadáver y tratan de proteger el material probatorio mientras otros abordan a los testigos. Cuando consideran que las evidencias recolectadas sobre la víctima, el tipo de arma y los posibles móviles son suficientes, empacan el cadáver y lo montan en el vehículo rumbo a Medicina Legal.
En cuestión de una hora todo vuelve a la normalidad. Queda el murmullo de la comunidad y el llanto de los familiares de la víctima, cuando alcanzan a llegar. En lo que va del año, Medellín vivió esta escena una vez cada 13 horas: en los primeros seis meses de 2018, 323 personas fueron asesinadas.
(Lea aquí ¿Por qué había cuerpos cubiertos con sábanas en el Centro de Medellín?)
Trescientas veintitrés vidas menos por cuenta de la violencia homicida. En su mayoría las víctimas comparten un denominador común: son hombres, sus edades...