Guerras nucleares, el uso de inteligencia artificial (IA) de manera malintencionada, la obesidad, el alto consumo de alcohol, la desigualdad de ingresos. Esas son solo cinco de las 17 amenazas globales que acaba de publicar una comisión de 37 expertos internacionales en The Lancet, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo.
Aunque el título asegura que esta lista hace referencia a los riesgos que pondrían en peligro la salud mundial hasta el año 2100, lo cierto es que la compilación va más allá del bienestar al preguntarse también por la supervivencia humana y, por ende, por los factores que hasta podrían llegar a desencadenar la extinción de nuestra especie.
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La comisión integrada por especialistas en áreas como salud, economía, seguridad y tecnología advierte que, aunque estas amenazas son reales, no son estáticas: lo más seguro es que vayan cambiando a medida que el curso de los acontecimientos también lo va haciendo, y a la par en que nuevos datos y descubrimientos científicos y tecnológicos aparezcan.
Las 12 para completar la lista de 17 van desde enfermedades crónicas prevenibles, la mayor causa de mortalidad a nivel mundial, hasta problemáticas generadas por la desigualdad y los conflictos políticos.
El bajo nivel educativo, la mala salud mental, el envejecimiento poco saludable, el consumo de cigarrillo, la hipertensión arterial, la resistencia antimicrobiana, las pandemias, el cambio climático, la contaminación de la atmósfera, la poca inversión para programas de salud, la desnutrición infantil y las guerras convencionales terminan el inventario.
Para construir el listado lo que hicieron los expertos fue utilizar datos de grandes estudios mundiales como el Estudio de la Carga Global de Enfermedades (GBD), que es el que cada año mide la pérdida de salud en todo el mundo, y con esto construir una proyección de lo que podría ocurrir en estos 75 años si las tendencias en variables como las enfermedades que más muertes ocasionan o la cantidad de años de vida saludable que se pierden por estas siguen de la misma manera.
Después organizaron esas amenazas en una pirámide que tiene en la cima aquellas con potencial de extinción que, al mismo tiempo, son de las que menos evidencia confirmada tienen. Se trata del uso de IA de manera malintencionada y las guerras nucleares.
En el caso de la primera, que obedece a ese boom que ha tenido la creación de modelos de IA en los últimos seis años y que justamente sorprende por los rápidos avances que se han producido en tan poco tiempo, el riesgo puede venir desde tres direcciones: la creación de armas biológicas, la pérdida de control de estos sistemas y los errores que podría traer su uso como cuando, por poner un ejemplo, se incluyen en documentos clave información falsa o engañosa proporcionada por un chatbot o incluso las consecuencias ocasionadas por un deepfake político.
Aunque no existen precedentes para evaluar ese riesgo, lo ocurrido en las últimas semanas indica que este riesgo no es una idea de película de ciencia ficción. En septiembre, un exinvestigador de Anthropic alertó al mundo entero al asegurar que “la IA podría matar a todos los humanos”, afirmación que luego fue respaldada por los multimillonarios gurús tecnológicos detrás de estos desarrollos como Sam Altman y Elon Musk.
A eso hay que sumarle los reportes en diferentes países en los que varios modelos de IA se han salido de control y han tenido reacciones que van en contra de las tareas para las que fueron programadas como el ataque a Hugging Face o, más recientemente, la falsa alerta de homicidio a la policía de Filadelfia en Estados Unidos.
Para hacer estimaciones sobre este riesgo con pocos datos, la Comisión consultó un grupo de expertos en IA, quienes aseguran que para 2100 habría un 3.0% de probabilidad de extinción humana y un 12.0% de probabilidad de catástrofe, o sea, de la muerte de más del 10% de la población mundial. Por otra parte, personas con la capacidad de pronosticar eventos —a los que técnicamente se les conoce como superpronosticadores— dicen que las probabilidades son del 0.4% y 2.1%, respectivamente.
En el grupo de riesgos catastróficos, que son los que están por debajo de los de extinción, uno de los que llama la atención es el de envejecimiento no saludable. Se debe al contexto actual: en 2020 habían más de 1.000 millones personas mayores de 60 años, ahora hay alrededor de 1.400 y se prevé que ese número se duplique para 2050. Sin embargo, el hecho de vivir más años —la esperanza de vida podría llegar a los 78,4 años en 2050— no significa que se vivan con buena salud.
Lo que dice el artículo publicado en The Lancet es que entre 2025 y 2100 la esperanza de vida saludable podría aumentar solo 5.69 años, tres años menos que la esperanza de vida general. Eso quiere decir que las personas pasarán cada vez más tiempo con enfermedades crónicas y discapacidad al final de sus vidas.
”Dentro de los países, la creciente brecha entre la esperanza de vida y la esperanza de vida saludable no es uniforme: la discapacidad y la carga de enfermedades crónicas en la vejez se concentran de manera desproporcionada entre los grupos de menores ingresos, lo que amplifica las desigualdades existentes en la vejez”, explica la Comisión, quien alerta que las enfermedades que podrían causar mayor número de casos de discapacidad son los trastornos musculoesqueléticos y mentales, la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas como la demencia.
Para que la crisis no nos agarre desprevenidos, el panel de expertos hace tres recomendaciones clave. La primera es construir sistemas de salud que estén atentos al riesgo y que puedan anticiparse a ellos; la segunda es invertir más dinero en el desarrollo de vacunas, tratamientos, medicamentos y tecnologías para combatir el cambio climático, y la última es crear un monitor que se dedique a vigilar el avance de estos riesgos, que podrían transformarse de un momento a otro.
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Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Cuáles son las principales amenazas para la salud mundial y la supervivencia humana hasta 2100?
- La Comisión de The Lancet identificó 17 amenazas globales, entre ellas las guerras nucleares, el uso malintencionado de la inteligencia artificial (IA), las pandemias, el cambio climático, la resistencia antimicrobiana, la obesidad y la desigualdad de ingresos. La lista también incluye la contaminación atmosférica, la desnutrición infantil, las guerras convencionales y las enfermedades crónicas prevenibles.
- ¿Qué probabilidad hay de que la inteligencia artificial provoque la extinción humana?
- Según las estimaciones recopiladas por la Comisión de The Lancet, los expertos en IA calculan una probabilidad del 3 % de extinción humana para 2100 y del 12 % de una catástrofe que cause la muerte de más del 10 % de la población mundial. En contraste, los superpronosticadores estiman esas probabilidades en un 0,4 % y un 2,1 %, respectivamente. Estas cifras son estimaciones prospectivas, no predicciones confirmadas.
- ¿Qué consecuencias tendrá el envejecimiento de la población para la salud mundial en 2050?
- El envejecimiento de la población podría aumentar la cantidad de personas que viven con enfermedades crónicas y discapacidad. Según las proyecciones citadas por la Comisión, la esperanza de vida saludable aumentaría 5,69 años entre 2025 y 2100, tres años menos que la esperanza de vida general. Entre las principales causas de discapacidad en la vejez estarían los trastornos musculoesqueléticos y mentales, la diabetes y las enfermedades neurodegenerativas, como la demencia.