No cuadran las cuentas y crecen las dudas sobre la financiación de la exministra Carolina Corcho en la consulta del Pacto Histórico, la misma candidata que hoy encabeza las lista al Senado por esta colectividad.
A partir del reporte de ingresos y gastos presentado ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) por la campaña de Corcho, se ha señalado que el 52 % de los gastos —equivalentes a $737,7 millones de un total de $1.428 millones— habrían sido cubiertos con recursos que supuestamente provienen de préstamos otorgados por un “restaurante de corrientazos con nombre francés y ubicado en el extremo sur de Bogotá”.
Pero resulta que aparece un restaurante llamado “Gusteau Chefcito Sigi. ML JV EU”, supuestamente ubicado en la localidad de Bosa al sur de Bogotá y figura en proceso de liquidación según la Cámara de Comercio.
De hecho, la congresista Cathy Juvinao fue hasta la dirección del establecimiento, pero no lo encontró.
“(...) Lo último que reportó este restaurante, que nos imaginamos es un restaurante pequeño, porque así consta en su registro mercantil, fueron activos en el año 2020 por un $1’720.000 pesos. Eso fue lo último que reportó. En los últimos años, no ha registrado ingresos, no ha registrado nada”, explicó Juvinao.
Según los documentos, el representante legal de ese restaurante aparece identificado como Sigifredo Vergara Martínez; así está consignado en el Registro Único Empresarial y Social (RUES).
La congresista Jennifer Pedraza expuso que Vergara sería un “presunto evasor” del sistema de salud y que figura en el régimen subsidiado, según los reportes de la ADRES.
“Además, el ‘millonario restaurantero’ se presentó para recibir subsidios de economía popular en el Departamento de Prosperidad Social (DPS) y fue seleccionado como viable. Con un restaurante en liquidación, sin plata para su salud ni para emprender, ¿cómo sacó Sigifredo $737 millones para financiar a Carolina Corcho?“, señaló.
¿Quién es Sigifredo Vergara?
Sigifredo Vergara Martínez, oriundo de Falan (Tolima) y de 33 años de edad, habría registrado una dirección en la localidad de Bosa como sede de su restaurante.
No habría sido Vergara quien prestó los $742 millones a la campaña de Corcho, sino que ese dinero correspondería realmente a “refrigerios”, según El Tiempo.
Es decir, se habrían realizado al menos 20 adquisiciones de refrigerios para eventos políticos, con cuentas que oscilan entre los 12 y los 75 millones de pesos. Dichas adquisiciones estarían pendientes de pago bajo el concepto de “gastos de reposición del Consejo Nacional Electoral”.
Vergara no se ha pronunciado, aunque también aparece citado en otra denuncia hecha por el aspirante a la Cámara Germán Ricaurte, relacionada con una donación desde su restaurante Gusteau Chefcito por $25.000.000 a la campaña de María Fernanda Carrascal, representante a la Cámara por el Pacto Histórico.
“Les tengo una preguntica: ¿el representante legal del corrientazo Gusteau Chefcito, que financió a la doctora Corcho, es el mismo que financió a la representante María Fernanda Carrascal?”, escribió Ricaurte en su cuenta de X.
Carrascal respondió al trino con lo siguiente: “(...) No me financió; mi campaña lo contrató como proveedor del servicio de alimentación y la suma quedó registrada como una cuenta por pagar. Lea el título de lo que expone: contribuciones, donaciones y CRÉDITOS, es decir, préstamos. Al menos tenga un mínimo de comprensión de lo que ‘audita’”.
Sobre Iván Cepeda también existen dudas por empresas “fantasma”
Al igual que hay dudas sobre la financiación de la campaña de Carolina Corcho, también surgen interrogantes en torno a la del ganador de la Consulta del Pacto Histórico. Según reveló el periodista Melquisedec Torres, Iván Cepeda reportó gastos por $964 millones de pesos, de los cuales $125 millones corresponden a recursos propios del candidato.
Uno de los aspectos que llama la atención es que el mayor aporte provino de una empresa llamada Samat Publicidad S.A.S., con sede en Barranquilla, que donó $609 millones de pesos. Su representante legal, Javier Antonio Pérez, habría realizado además una contribución individual por $116 millones de pesos.
Esta compañía registra un capital de $20 millones de pesos desde 2018, año de su constitución, pero sus ingresos operativos y utilidades aparecen en ceros. Para algunos expertos en contabilidad, esto representa una anomalía, ya que no se reflejan ni la depreciación de equipos de impresión ni el uso de caja o bancos para gastos mínimos durante siete años.