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Crónica de cómo Efraín Cepeda y los conservadores oficialistas le ganaron el pulso a Petro

Con mensajes de chat, la Casa de Nariño trató de imponer a Vicente Blel, pero fue ratificado Efraín Cepeda. Esta derrota es un golpe duro para las reformas del Gobierno en el Congreso.

  • Altos funcionarios y aliados del presidente, como Laura Sarabia, el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, y el exsenador Alexander López, intentaron convencer a los congresistas para votar por Blel. FOTO: Partido Conservador con Efraín Cepeda en el centro. Colprensa
    Altos funcionarios y aliados del presidente, como Laura Sarabia, el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, y el exsenador Alexander López, intentaron convencer a los congresistas para votar por Blel. FOTO: Partido Conservador con Efraín Cepeda en el centro. Colprensa
22 de febrero de 2024
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“Senador, una pregunta, ¿a usted qué tal le suena el nombre de Vicente Blel como presidente del Partido?”. Ese fue el mensaje que le llegó por chat a un senador del Partido Conservador entre la noche del miércoles y la mañana del jueves. El mensaje se lo mandó Laura Sarabia, la designada nueva directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre).

Y como este, a otros congresistas más, miembros del Directorio –que es la máxima autoridad del Partido Conservador–, les llegaron mensajes de ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, y de Alexander López, hasta hace poco congresista del Pacto Histórico, que perdió su curul por doble militancia y ahora está pidiendo pista para ocupar algún lugar al lado de Petro.

Los tres estaban en la misma tónica. Al ministro Velasco incluso se le oyó decir que ya tenían asegurados seis votos del Directorio para elegir al dirigente cartagenero Vicente Blel, al que conocen como “Vicentico” para distinguirlo de su papá, uno de los grandes gamonales de la Costa que lleva su mismo nombre.

El gobierno de Gustavo Petro evidentemente se proponía quedarse con la hoy estratégica presidencia del Partido Conservador. Pero resultó relativamente torpe la estrategia y lo que lograron fue todo lo contrario: que Efraín Cepeda fuera ratificado como presidente de la colectividad y varios congresistas se sintieran manoseados por la intromisión del Gobierno, que algunos consideraron irrespetuosa, en los asuntos internos del partido.

El Partido Conservador es una pieza clave hoy del entramado del Congreso. No solo porque tienen una bancada significativa para las votaciones, sino también porque los azules deben asumir la Presidencia del Congreso el próximo 20 julio.

Con 15 senadores y 27 representantes, el Partido Conservador es una de las fuerzas políticas más robustas y poderosas del Congreso. Después del Pacto Histórico, son la segunda bancada más numerosa en el Senado. Y en Cámara igualan al petrismo en curules: 27, lo que los convierte en una de las tres colectividades con más escaños.

Ganarse la presidencia del Partido Conservador para la Casa de Nariño sería una carta ganadora para las reformas de salud, pensional y laboral que quiere pasar por el Congreso este año. Pero con lo que no contaban es con que el mismo Vicente Blel, el papá, se vino desde Cartagena –donde vive–, a primera hora de este jueves para decir que él no tenía nada que ver con esa movida de ajedrez que quería hacer el Gobierno.

Como se recordará, el miércoles el Gobierno reveló que nombraría a Luz Cristina López como nueva ministra de Deporte. Automáticamente se filtró que era cuota de Alfredo Ape Cuello, congresista conservador. El nombramiento hizo que Efraín Cepeda, esa misma noche, presentara su renuncia. Y para discutir si la aprobaban o no convocaron al directorio a las 9:00 de la mañana del jueves.

El análisis que hace un dirigente de los godos es que “tal vez el Gobierno pensó que nombrando esta ministra cercana a Ape Cuello generaba confianza en él y por esa vía terminaba entrando en el Partido”.

“La estrategia de Petro es dividir al partido, como hicieron con los liberales y los verdes”, dijo un representante conservador a este diario, haciendo alusión a la treta que el Gobierno usó de saltarse a los jefes de los partidos y transar uno a uno con los congresistas.

Pero la intentona no les funcionó esta vez. “El Partido no está fraccionado. No se entregó por un Ministerio. Todo esto es una estrategia del Gobierno para dinamitar al partido. Es lo que han intentado desde el principio y ahora están menudeando votos”, declaró otro miembro de la bancada.

Vicente Blel, en la reunión del Partido, fue uno de los más insistentes en que el Partido tenía que dejar claro que la ministra no representaba a la colectividad. Y además, que también tenían que decir que no querían estar del lado del Gobierno.

Cuando el Directorio finalmente se reunió para decidir si aceptaban o no la renuncia de Cepeda, Marcos Daniel Pineda tomó la palabra y propuso que Cepeda tenía que seguir siendo el presidente del Partido, que lo tenían que respaldar y sacar adelante la dignidad de la colectividad. La votación fue nominal: cuando llegó el turno del senador antioqueño Carlos Andrés Trujillo, cercano a Gustavo Petro, al ver que el apoyo a Cepeda era unánime, no tuvo de otra que apoyarlo.

El Partido emitió un comunicado en el que, al ratificar a Cepeda y desligarse de la próxima ministra del Deporte, negó tener representación política en el Gobierno. Al tiempo, entre líneas lanzó una amenaza contra aquellos que se quieran salir del redil y pretendan saltarse a las directivas: “Los miembros del Partido que pretendan desconocer las decisiones adoptadas serán sometidos a los procedimientos estatutarios que sancionan este tipo de compartimientos”.

En menos de 24 horas el Gobierno encajó una sonora derrota con los conservadores que puede convertirse en clave a la hora de votar las reformas. Más allá de que algunos conservadores puedan dejarse tentar por la mermelada (como Trujillo, Cuello y Wadith Manzur), la realidad es que la votación es por bancada y por eso hoy es probable que los conservadores voten no a la reforma a la salud, voten sí apartes de la pensional (menos los artículos del traslado de recursos de las pensiones privadas al Estado), y darán la pelea con su propio proyecto de reforma laboral.

“La ratificación de Cepeda manda un mensaje claro al Gobierno: la búsqueda de apoyos por burocracia no es el camino”, manifestó un congresista godo. “Petro se equivocó, ahora nos va a unir más en torno a la institucionalidad”, señaló otro miembro de la bancada. Inclusive, uno de los representantes advirtió que aquellos que están recibiendo mermelada no tendrán de otra que “recular o reorganizarse, porque van a quedar muy mal frente al partido y la gente”.

Luego se vendrá un nuevo round para la elección el presidente del Congreso. Falta ver si dejan que sea Carlos Andrés Trujillo, que sería la carta del Gobierno, o si se impone la que el Partido proponga. Se le oyó a alguien decir en la sede del Partido: “Le pisaron la cabeza a la culebra”.

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