Pico y Placa Medellín
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Dos ocarinas de la cultura Nariño usadas en tiempos prehispánicos, posiblemente elaboradas para imitar el canto de las aves en ritos ceremoniales o de diversión, reposaban en un apartamento del barrio Rosales, en el norte de Bogotá. Al otro costado del lujoso predio, en el comedor principal, los comensales disfrutaban sus comidas admirando cinco urnas funerarias con figuras geométricas de la misma cultura. Un excéntrico gusto que data del año 500 a.C. y del cual se vanagloriaba Tomás Jaramillo, administrador del fondo Premium de Interbolsa.
Las urnas y las ocarinas hacen parte de un lote de 80 piezas de la era prehispánica que Jaramillo tenía en el inmueble, que en realidad era la unión de los apartamentos 401 y 402 de una torre ubicada en la transversal primera con calle 83, en el nororiente de Bogotá. Allí estaba esta especie de museo clandestino en el que también se hallaron elementos de las culturas Quimbaya, Tayrona, Calima, San Agustín, Caribe y Tumaco, cuyo valor es incalculable....