Si bien el asesinato de cuatro menores de edad, el pasado miércoles, en la vereda El Cóndor, en Florencia, Caquetá, despertó el rechazo de todo el país y generó una oleada de alertas y señalamientos entre las autoridades, el hecho es solo el último episodio de una cadena de múltiples actos violentos contra la niñez en el país, que vulnera derechos, incluso hasta las criaturas que apenas están en el vientre.
Forensis, el último informe de Medicina Legal, cuenta en sus registros que en el último año, 1.115 menores de edad fueron víctimas de homicidio en el país, “siendo el rango más crítico el grupo de 15 a 17 años, donde la tasa es de 34 por cada 100 mil habitantes”.
Según Medicina Legal, en el 2013, 9.708 personas menores de 18 años fueron víctimas de violencia por parte de familiares: 5.186 niñas y mujeres adolescentes y 4.522 niños y hombres adolescentes.
Ante este panorama, y tras el asesinato de los cuatro menores de edad en Florencia, y la muerte y posterior desmembramiento de un joven en Valle del Cauca, la desaparición de una menor de edad en Nariño, Cristina Plazas Michelsen, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, expresó que el país está de luto por “tanta violencia contra nuestra infancia”, y agregó que debe caer todo el peso de la ley contra los agresores de los niños en el país.
El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, también les exigió a las autoridades celeridad en las investigaciones, rechazó el ataque a los niños en Caquetá, lo sucedido con otros menores en distintas regiones del país, e invitó a una reunión con toda la institucionalidad, con la Fiscalía y la Policía “para mirar como un grupo interinstitucional se encarga de llevar a cabo todas las investigaciones porque esto no puede quedar en una investigación abierta. Esto necesita una respuesta muy oportuna por parte del Estado”.
Regístrate al newsletter