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Donación de órganos en Colombia, más promesas que realidades

  • FOTO COLPRENSA.
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23 de abril de 2015
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La Red de Donación de órganos afirmó que en la actualidad se reciben alrededor de 400 donantes al año, a quienes se les extrae al menos un órgano; no obstante, en lista de espera hay alrededor de 2.130 personas. Solo en el caso de riñón, se cuentan 1.995.

Un estudio realizado con 600 ciudadanos de Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla concluyó que las cifras más altas de negativa a la donación están en los estratos socioeconómicos bajos, donde se demuestra que el 11,4% no donaría sus órganos y el 11,6% experimenta indecisión.

En cuanto a los rangos de edad, evidencia las personas entre 18 y 34 años tienen mejor actitud, mientras que las negativas más altas están en los consultados de 45 años y los mayores de 55, mientras que con relación a las ciudades, los resultados más favorables se encontraron en Bogotá (88,24%) y Medellín (77,40%), mientras que la mayor negativa se reportó en Barranquilla (17,26%).

Con relación al tema, un estudio realizado con 600 ciudadanos de Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla concluyó que el 90,6% de ellos acepta la donación de órganos, pero la mitad (49,53%) no asume la muerte cerebral como un hecho irreversible y equivalente de muerte.

A propósito del tema, Eyner Lozano Márquez, director del Grupo de Trasplante de Órganos y Tejidos Humanos de la Universidad Nacional, explica que la muerte en los seres humanos se da de manera cardiaca y encefálica, al tiempo que informó que en el primer caso, la mayoría de personas comprenden que si el corazón deja de latir, la persona muere; pero en el segundo, se suele pensar erróneamente que es un hecho reversible.

De acuerdo con ello, manifestó que este descubrimiento constituye un reto para los investigadores, ya que históricamente del total de trasplantes realizados en el país cada año, entre el 90% y el 93% se realizan con órganos de donantes con muerte cerebral.

El docente resalta la importancia de aclarar la confusión entre esta condición, el estado de coma y el vegetativo, en los cuales se mantiene la actividad cerebral aunque sea leve.

María Angélica Salinas Nova, coordinadora nacional de la Red de Donación y Trasplantes del Instituto Nacional de Salud (INS) indica que “al detenerse todas las funciones del cerebro, la tecnología conserva por un tiempo el latido cardiaco a través de respiradores artificiales, para mantener los tejidos oxigenados, por lo que a algunas personas les cuesta comprender que su familiar está muerto”.

Llama la atención que las ciudades con mayores cifras de desconocimiento sobre la muerte cerebral son Cali, Bucaramanga y Barranquilla (63,25%, 57,67% y 57,57%).

Para el 52,49% de participantes de estratos bajos esta no es considerada como muerte; además, en esa población, los mayores de 55 años (60,98%) evidenciaron mayor desconocimiento. De ahí que este sea uno de los factores que aumentan la brecha entre donaciones y trasplantes.

Cabe resaltar que pese a que en Colombia, desde hace más de cuatro décadas se practica el trasplante de órganos, con lo cual se ha consolidado un recurso humano cualificado, falta un buen trecho por recorrer en cuanto a cultura de la donación, de acuerdo con el profesor de la Universidad Nacional.

Otra de las razones para no avanzar, según Lozano, es que si bien existe una buena actitud, los colombianos desconocen aspectos claves del proceso.

En la investigación también se destaca que la desinformación y el poco acceso a comunicación veraz han sido factores primordiales para perpetuar creencias erradas, mitos y actitudes negativas.

Según el profesor Eyner Lozano Márquez, el hecho de haber realizado trasplantes a extranjeros en los años 80 y 90 ha llevado a pensar que se trata de una práctica frecuente, lo cual es falso.

Sustenta que tal situación dio un giro de 180 grados con el decreto 2493 de 2004, a través del cual se regula la obtención, donación, preservación, almacenamiento, transporte, destino y disposición final de componentes anatómicos y los procedimientos de trasplante o implante. “A partir del decreto, la prioridad es para los colombianos que más lo necesitan”, subrayó.

Para Salinas Nova, Colombia está a la vanguardia en desarrollos jurídicos sobre donación y trasplante de órganos. “Cuando hay donación, la única retribución que se exige es la transparencia. Por eso, la mayoría de acciones desde la Red se enfocan en transmitir seguridad ciudadana frente al sistema”, afirma la funcionaria.

Según los integrantes del grupo de investigación de la U.N, para mejorar la sensibilización en torno a donación y trasplante también es importante que desde las facultades de medicina se instauren cátedras. Hoy, estas solo existen en universidades como la Nacional, la Javeriana, la de Antioquia y la del Valle.

Asimismo, destacan que lo más importante es la iniciativa de los colombianos mayores de 18 años, de comunicar a su familia la decisión de ser o no donantes. Es esencial que ellos la comprendan, la apoyen y respeten, para devolverles la vida a los pacientes en lista de espera.

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