En un mes exacto se cumplirán tres años desde la delimitación del páramo de Santurbán y ni los campesinos de la zona, ni los activistas de Santander, están contentos.
Las tensiones que se viven actualmente, por la incertidumbre que trae un fallo de la Corte Constitucional que deja sin efectos la línea de protección que trazó el Gobierno y le da un año para que se expida una nueva, sumado a que el proyecto Minesa surca viento en popa los requerimientos para obtener una licencia de explotación de las 9 millones de onzas de oro que alberga la montaña, solo han servido para avivar la llama del descontento en las comunidades que viven en la zona.
Esta llama existe desde hace casi ocho años, cuando la atención del país se centró en el proyecto a cielo...