“Niño dios te pido que mi mamá y mi papá bielban a estar funtos te doy gracias por mi estudio y por mi refujio y te pido que me des una caja de jugetes de lego citi y una muñeca para mi hermanita de algodon blandita”.
Nombre: Juan David. Edad: 7. Institución: Pequeña María. Curso: 2 A. Código: T-PEQ-179. Talla pantalón: 10. Talla camiseta: 8. Talla zapatos: 30.
Estos textos, escritos con la propia mano del niño y decorados con flores y corazones coloridos —uno de ellos con ojos, nariz, boca y alas— constituyen la carta al niño Dios. Y, claro, como se trata de una carta abierta, el destinatario no tiene que ser el que dice ahí, sino que alguna persona, dotada de un corazón alado como el que dibujó Juan David, encuentra esta misiva en El Tesoro, donde hay decenas de ellas, de distintos remitentes, por supuesto, y se encarga de darle al solicitante el regalo que allí pida.
“Cartas al Niño Dios” es uno de los programas de la Fundación Soñar Despiertos para la temporada de fin de año.
“Son 2.300 niños, de distintas instituciones, los beneficiados con nuestros programas”, indica Catalina Umaña, una estudiante de Comunicación que destina muchas horas al año, en reuniones y actividades, para atender a estos niños.
Porque ella hace parte de la Juventud Cristiana, un grupo de Regnum Christi, un movimiento latinoamericano, al cual pertenecen cientos de jóvenes y adultos que, según dice Catalina, destinan su vida al apostolado.
“La idea es que este 17 de diciembre, unos mil de esos niños estén en El Tesoro, para que reciban los regalos que pidió, de manos de un Papá Noel, y tengan un día en los tres parques recreativos del centro comercial”: Kandú, El Tesoro Encantado y Afterland.
A los demás niños, les harán las entregas, con jornadas recreativas, en El Pinar.
Catalina dice que quienes se quieran sumar a la causa, pueden hacerlo cumpliendo el deseo de un niño en su carta o como acompañante voluntario, el día de la gran fiesta, ayudando a atender a los niños. “Quien desee ayudarnos, puede asistir con un niño de su casa que quiera compartir la alegría con los niños de las Cartas al Niño Dios”.
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