Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Mallas rojas, antenitas de vinil, chipote chillón, chicharra paralizadora pastillas de chiquitolina. Se murió y ahora, realmente, no hay quien pueda defendernos.
Esas cualidades tan únicas (más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón, más noble que una lechuga, su escudo es un corazón) lo convirtieron en un personaje entrañable, mitad héroe, mitad burla de esos enmallados personajes que llenaban los cómics por allá en los 70 antes de saltar, con toda la parafernalia del caso, a las pantallas de cine ahora en el siglo XXI. Y, sin embargo, este superhéroe latinoamericano es tan inmortal como ellos.
Si fuera a elegir un solo personaje de los creados por Roberto Gómez Bolaños me quedaba con este, con el Chapulín Colorado y su capacidad de aparecer de la nada ante el pedido de auxilio, con su inexplicable incapacidad para terminar bien un refrán y su permanente llamado a la calma: “¡Que no panda el cúnico!”.
Apareció, como muchos de los personajes de Gómez Bolaños, en los primeros años de...