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Dasso evoca soles de esperanza

Dasso Saldívar, autor de El viaje a la semilla, biografía de Gabo, presenta la novela Los soles de Amalfi, la cual inició antes que esta, pero que suspendió por más de 20 años.

  • Las obras de Dasso son Voces del barro (poesía) y XIX del siglo XX (ensayo). Los soles de Amalfi es de Ed. Navona. FOTO Cortesía
    Las obras de Dasso son Voces del barro (poesía) y XIX del siglo XX (ensayo). Los soles de Amalfi es de Ed. Navona. FOTO Cortesía
10 de febrero de 2015
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Los soles de Amalfi son los que se ven, cada mañana, en San Julián, la vereda de Guadalupe, Norte antioqueño, donde suceden los hechos de la novela homónima de Dasso Saldívar.

En ella, una abuela, Anatotia, y su nieto, Talo, llevan una relación mágica, marcada por las enseñanzas de esa mujer, que tiene, entre sus trabajos, el de cuidar el pozo del agua de la vereda. Un mundo de leyendas y espantos, así como de guerreros que pueblan las montañas.

Dos elementos históricos alientan la obra: la violencia partidista y la propaganda de la reforma agraria que entregaría tierras a quienes la trabajan.

¿Son polos a tierra para atar la ficción a la realidad?

“Lo claro es que esta es una novela de ficción. Al tema de la violencia le tenía pereza. Fue apareciendo, porque si no, el fondo hubiera resultado falso. Cuando surgió, me dije: qué hago. Llevé a cabo un consejo que me dio Augusto Roa Bastos: es preciso tener paciencia y escuchar a los personajes”.

¿Los personajes centrales tienen referentes reales?

“Anatolia es dueña de una sabiduría presocrática, inconsciente, poética, instintiva; la sabiduría del pueblo, producto de su relación con la Naturaleza. De niño, conocí a una señora llamada Anatolia, que vivía junto a un pozo, en la vereda Guanteros. La veía al pasar para la escuela. De rostro cetrino, delgada, alta, siempre de luto, porque era viuda. Me impactaba. Cuando ella habla, escucho a mi abuela. También soy yo: es mi álter ego. Lo mismo que Talo, su nieto”.

¿Cómo son los soles de Amalfi?

“El Sol es un signo de vida. En la novela, es antídoto contra la violencia, la inseguridad, el miedo, los espantos. El Sol teje los minutos, las horas y los días. Y la esperanza. La memoria está hecha de recuerdos, pero también de olvido y, sobre todo, de imaginación. Cuando volví, sabía que no iba a encontrar esos paisajes y esos soles de mi infancia, pero vi algunos que se parecían. La memoria matiza los paisajes, el sonido del viento y el de las quebradas”.

En los diálogos, no usa guiones, sino que empieza los parlamentos con minúscula.

“Siempre me ha parecido que los guiones son feos y afean los textos. Además, no me gustan las novelas con diálogos. En esta, me salieron porque los personajes los impusieron”.

¿El estudio de vida y obra de Gabo para la biografía El viaje a la semilla le sirvió para resolver situaciones concretas en la narración?

“En la obra, me esfuerzo por mantener un lenguaje propio. Sin embargo, estudiar vida y obra de Gabo me enriqueció la mirada del mundo, así como la manera de concebir las historias y de imaginarlas”.

¿Cómo va la novela sobre Manuelita Sáenz?

“La he retomado. Voy a continuarla. Esa es la novela de mis sueños. He hecho tres versiones. Me faltan algunos datos. También estoy preparando dos libros de ensayos”.

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son los idiomas a los que ha sido traducido El viaje a la semilla. La primera edición en español apareció en 1997.

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