Mientras se prepara para su actuación en la próxima edición del Festival Estéreo Picnic, que se realizará en marzo en Bogotá, el argentino Andrés Calamaro acaba de presentar dos proyectos discográficos en vivo.
Se trata de Purasangre y Jamón del medio, con grabaciones extraídas de su tour Bohemio, realizado entre 2013 y 2014, en los que se conjugan cerca de tres décadas y media de carrera musical profesional, desde que debutó, con gran éxito, haciendo parte de Los abuelos de la nada.
Colprensa habló con él de sus nuevas producciones discográficas, así como su visita a Colombia y su interesante desarrollo como compositor a través de las décadas.
¿Qué tuvo de particular o especial la gira Bohemio?
“Estrenamos una nueva cuadrilla con base en Buenos Aires. Nos descubrimos como una buena banda de músicos que gusta a pesar del cartel que arrastra el cantante”.
¿Cómo fue el recibimiento de su público de la película Bohemia?
“Es una película sin reconocimiento público porque no se estrena en salas comerciales. De momento tampoco fue considerada por la crítica. Yo creo que con el tiempo va a ser una obra muy apreciada en su dimensión”.
Realizó una gira junto a Enrique Bunbury. ¿Existe la posibilidad de continuar esa gira por otros territorios o hacer un álbum como lo hizo con Fito & los Fitipaldis?
“Quiero creer que sí. Terminamos muy bien, en una gran sintonía. Lo cierto es que no hay planes pero quedamos en muy buenos términos para reflotar el mano a mano cuando corresponda”.
¿Cuál fue el criterio para la selección de las canciones de cada uno de los álbumes en vivo?
“Purasangre es un video musical, primero editamos las imágenes del concierto de Buenos Aires, íntegramente. Después elegimos una serie de canciones grabadas en otros sitios, para sumar colores humanos y variedad en el repertorio, hacer algo más amplio y más cómplice, con más gente que nos vino a ver tocar. También preparamos extras de audio, que están por fuera del DVD.
Jamón del Medio es un disco en vivo. Grabamos varios conciertos, elegimos, dudamos, volvimos a escuchar y elegir versiones de los conciertos que dimos en julio en España. Después elegimos ochenta minutos de música, para poder ofrecer un disco doble”.
¿Qué tiene “La Flaca” que en cada disco en vivo ella está presente?
“No me había dado cuenta. No es una canción sencilla tampoco. La versión grabada en Alta Suciedad es muy buena, tiene un gran sonido y está muy bien tocada, es especial. En la selección del repertorio hay una fundamental participación de German Wiedemer”.
¿Qué le llama la atención de presentarse en festivales como el Estéreo Picnic, en el cual estará este año?
“Sujetar el escenario en un festival es complicado. Además, tenemos que remontar más expectativa porque son festivales de categoría que arrastran a mucha gente.
Este año va a ser una temporada distinta, no tenemos programados conciertos pero vamos a tocar. De momento vamos al Estéreo Picnic y queremos gustar y gustarnos.
Como compositor... ¿Se es consciente de los cambios y las transformaciones de su escritura a lo largo de los años?
“No soy un compositor puro, soy más músico y me gusta grabar en distintos registros, la mayoría de los cuales no están en los discos y nunca escucho mis propios discos.
De los 20 a los 30 años evolucione de la práctica técnica hacia un revival de sonidos más tradicionales. Entre los 30 y los 40 años me comprometí mucho en las grabaciones y en generar grabaciones empujando mis propios límites.
Sobreviví unos años a una existencia más marginal alejado de las giras, pero totalmente involucrado con la música y las grabaciones imposibles. Hace 10 años que estoy en giras y en una interesante amplitud de conciencia. Casi siempre celebrando temporadas intensas.
¿Cuál es el estado actual del rock argentino?
“El rock tiene un único momento, siempre es hoy. Somos un rock huérfano, muchos maestros se nos adelantaron en el transito eterno”.
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