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Los Árboles y el arte de resonar en todos los rincones de Medellín

Este viernes, 11 de agosto, la banda presentará un concierto en el Auditorio Fundadores de la Universidad Eafit, a las siete de la noche.

  • Leonardo Fernández, Alejandro Saldarriaga, Carlos Andrés Saldarriaga y Mauricio López, integrantes de Los Árboles en la década de los 90. Foto: Federico Ortegón y Sergio Gómez.
    Leonardo Fernández, Alejandro Saldarriaga, Carlos Andrés Saldarriaga y Mauricio López, integrantes de Los Árboles en la década de los 90. Foto: Federico Ortegón y Sergio Gómez.
10 de agosto de 2023
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Mientras Medellín se desangraba en una de las décadas más violentas de su historia, de sus entrañas surgía una banda que, al igual que las de entonces, estaba inmersa en los ecos del grunge, aunque con una diferencia monumental: que constantemente se interesaba y se nutría de otros sonidos, los del rock sicodélico, el krautrock, la new wave, el techno, el jazz, el country, el folklore y la música hecha en Latinoamérica y en Colombia, por lo que sus canciones no solo se convirtieron en cofres para guardar “los elementos más memorables del post punk, el alt folk, sino también para transgredir sus propios arquetipos sonoros”.

Los Árboles inició su actividad en 1991, y al año siguiente publicó su primera grabación en formato casete, con una formación que contaba con Ana María Duque en la voz principal, Alejandro Saldarriaga en la guitarra, Marcelo Arroyave en el bajo y Germán “El Gato” Villa en la batería. Esa alineación se mantuvo hasta el año siguiente cuando decidió integrar a Mauricio López en una segunda guitarra, y ya con esta última formación hizo varias presentaciones en diferentes lugares de la ciudad y, poco a poco, fue ganando un espacio en la escena subterránea local”, cuenta en tercera persona el mismo Mauricio López.

Desde entonces, sus canciones no pararon de sonar, y en 1997 salió a la luz lo que por casi 30 años fue su único disco publicado, que fue concebido con la intención de ser algo sobrio y minimalista, tanto en el diseño del arte de la carátula como en la música plasmada allí; llevó el mismo nombre de la banda, y contaba con la participación de Alejandro, Carlos Andrés, Leonardo y Mauricio; y que se convirtió “en un mito sonoro, estético y literario para la ciudad”, reseñó el periodista musical Diego Londoño en Radiónica.

“Para ese primer trabajo teníamos un presupuesto muy reducido, fruto de unos conciertos en los que nos pagaron una suma con la que podíamos hacer una especie de demo modesto. Fuimos a un estudio del sello Lorito Records y empezamos a grabar, y ya allá, a Federico López, que era el ingeniero de grabación, le gustó la banda y nos propuso firmar con la casa disquera de la que era socio y así pudimos hacer el álbum de una manera más tranquila y sin limitaciones de tiempo, además de reforzar nuestra creatividad y sumar ideas de post producción”, dice Mauricio.

Tiempo después y pese al éxito, la banda desapareció de Medellín, aunque sus vestigios resonaran en cada poro, como comentó Diego Londoño en la misma reseña, y aunque nadie pudiera resolver el ¿Qué pasó con Los Árboles?, colectivo que merodeaba las calles, sin saber que la pregunta le apuntaba siempre a la misma respuesta: que algunos de sus integrantes se mudaron al exterior.

“Perdimos el contacto entre nosotros y en 2019 por un asunto en común nos comunicamos y luego consideramos la posibilidad de volver a tocar juntos y terminamos haciéndolo, y bueno, de ahí surgieron, a la par de los toques, nuevas canciones y un álbum llamado Amanecer, que es una manera de resurgir y darse una nueva oportunidad para replantearse muchas cosas, porque fue grabado en un momento lleno de dificultades como la distancia, el aislamiento y condiciones adversas de la vida (de 2020 a 2022)”, aclara Mauricio.

Sin embargo, en este nuevo disco, que se puede escuchar en Bandcamp y próximamente en Spotify y Youtube, se mantiene la esencia de la banda, que tiene que ver mucho con la forma en que Alejandro, Carlos Andrés, Leonardo y Mauricio conciben la vida, por lo que además de la esencia se concibe ese espíritu evocador de otras propuestas a las que decidieron incorporar arrojándose a ellas “sin ningún prejuicio sonoro”, tal como pasó en los 90, y como su intención es seguir produciendo música, grabando y dando conciertos, este viernes 11 de agosto, se presentarán en el Auditorio Fundadores de la Universidad Eafit, mientras sus seguidores guardan dentro del corazón el deseo de que no se vuelvan a ir.

“El concierto de este viernes será un viaje cronológico a través de la historia musical de la banda, estaremos interpretando canciones que fueron grabadas en el demo del 92 y que no habíamos tocado en público juntos con la formación actual, también interpretaremos las canciones más representativas del disco amarillo y por supuesto algunas canciones del último trabajo. Para nosotros es muy importante nuestro público y estamos muy agradecidos por el interés y apoyo que recibimos constantemente, no es un público masivo, pero sí muy fiel”, concluye el guitarrista.

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