La canciones no mueren cuando fallecen los artistas que las hicieran famosas y las ventas tampoco. Así ha quedado demostrado en los últimos meses por cuenta de 2016, un año en el que murieron grandes y vendedoras estrellas de la música a nivel mundial como David Bowie, Prince, Juan Gabriel, George Michael y Leonard Cohen quienes siguieron vendiendo discos y generando ganancias.
Algunos de los músicos dejan canciones inéditas que luego son usadas para lucrar a sus herederos y establecer récords con nuevos discos. Cuando no hay nada nuevo, son las recopilaciones de éxitos las que se venden y se escuchan con más frecuencia.
Este viernes, por ejemplo, la casa disquera Sony Music anunció un nuevo disco que saldrá al mercado de David Bowie.