Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
Alejandro Aravena, premio Pritzker 2016, habló con EL COLOMBIANO sobre cómo la arquitectura puede ayudar a superar la pobreza.
La palabra “arquitecto” suele traer a la mente muchas cosas, pero una de ellas es definitiva: con frecuencia son caros. En Latinoamérica se cree que sólo los millonarios contratan un arquitecto, mientras que el resto de los humanos toman papel y lápiz y hacen ellos mismos el trabajo. Por eso, no es exagerado comparar los cinturones de pobreza de América Latina con los garabatos que dibuja un niño de dos años.
“Las ciudades latinoamericanas, en su proceso de urbanización, tuvieron una respuesta pública que no alcanzó para que las viviendas fueran normales. Pero, antes que la vivienda, una de las cosas más graves es la dificultad de probar el derecho de propiedad, y la sensación de las personas de que en cualquier momento pueden perder su casa hacen que sus recursos no puedan ir a dar al mejoramiento de la vivienda, y por eso la gente prefiere gastar su dinero en otras cosas, principalmente en muebles”, dice al otro lado de la línea, con un fuerte acento chileno, el arquitecto Alejandro Aravena,...