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¿Por qué se usa el incienso en Semana Santa?

El humo del incienso impregna las procesiones y los oficios religiosos propios de la Semana Santa. Esta sustancia, utilizada desde la antigüedad y a la que se menciona en La Biblia en varias ocasiones, encierra un gran simbolismo. Acérquese a su significado, sus usos y sus implicaciones en la salud respiratoria.

  • Un participante en la procesión quema incienso al paso de la imagen de Jesús de la Merced en el centro histórico de la capital de Guatemala. EFE/ Ulises Rodríguez
    Un participante en la procesión quema incienso al paso de la imagen de Jesús de la Merced en el centro histórico de la capital de Guatemala. EFE/ Ulises Rodríguez
  • Recarga de un quemador de incienso en Sevilla, durante su estación de penitencia . EFE/Jose Manuel Vidal
    Recarga de un quemador de incienso en Sevilla, durante su estación de penitencia . EFE/Jose Manuel Vidal
  • Un vendedor ambulante ofrece incienso de las distintas cofradias de Sevilla en los dias previos a la Semana Santa . EFE/Jose Manuel Vidal
    Un vendedor ambulante ofrece incienso de las distintas cofradias de Sevilla en los dias previos a la Semana Santa . EFE/Jose Manuel Vidal
25 de marzo de 2016
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Produce un agradable aroma al arder y crea un ambiente místico. El espiral de humo subiendo hacia el cielo se ha querido ver como un reflejo de la actitud de oración y de la elevación de la mente hacia la divinidad.

Metáforas aparte, lo cierto es que el incienso está ligado a la historia sagrada desde tiempos remotos. No en vano, es uno de los presentes que los Reyes Magos entregaron al Niño Jesús en el portal de Belén y estos regalos no están elegidos al azar. Le llevaron oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre, pues esta última se utilizaba para embalsamar a los difuntos.

El episodio relativo a los Reyes Magos quizás sea el más conocido pero en la Biblia hay muchas más referencias al incienso. Una de ellas está reflejada en el Evangelio de Lucas y narra el momento en el que el ángel le anuncia a Zacarías el futuro nacimiento de Juan el Bautista.

Zacarías y su esposa Isabel no tenían descendencia y ambos eran ya “de edad avanzada”. Según cuenta el evangelio de Lucas, un día mientras Zacarías “ejercía la función sacerdotal, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras hacía la ofrenca. Entonces se le apareció el ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el ángel le dijo: ‘No temas, Zacarías, tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan’”.

Recarga de un quemador de incienso en Sevilla, durante su estación de penitencia . EFE/Jose Manuel Vidal
Recarga de un quemador de incienso en Sevilla, durante su estación de penitencia . EFE/Jose Manuel Vidal

El historiador Antonio Piñero explica que hay cuatro menciones al incienso en el Nuevo Testamento: en el Evangelio de Mateo (la adoración de los Reyes Magos), en el de Lucas, en la Epístola a los Hebreos y en el Apocalipsis.

El especialista aclara que, salvo la de los Reyes Magos de Mateo, las demás se refieren a la liturgia hebrea. En este sentido, Piñero detalla que “en la liturgia hebrea el incienso se utiliza para perfumar el altar de los sacrificios y lograr que la ofrenda sea de grato olor para Yahvé”.

Por su parte, la iglesia católica utiliza el incienso en distintos momentos en la celebración de la misa.

De hecho, los expertos de ACI Prensa (antigua Agencia Católica de Informaciones en América Latina) señalan que el Misal Romano sugiere el uso de incienso durante la procesión de entrada y al comienzo de la misa para incensar el altar, en la proclamación del evangelio, en el ofertorio y en la consagración.

Durante la Semana Santa, se quema en varias ocasiones a lo largo de la liturgia. Una de las más sobrecogedoras tiene lugar durante los oficios del Jueves Santo. Ese día, el sagrario del altar mayor debe quedar vacío y las formas consagradas se custodian en un sagrario o urna en otro lugar de la iglesia.

Los especialistas de la parroquia Beato Álvaro de Córdoba (sur de España) comentan que las normas litúrgicas establecen que “terminada la oración después de la comunión, comienza la procesión, presidida por la cruz en medio de cirios e incienso, en la que se lleva el Santísimo Sacramento por la iglesia hacia el lugar de la reserva”.

Esta sustancia es, también, un elemento muy destacado en las procesiones, donde envuelve a las imágenes en una nube de solemnidad y misterio. De hecho, el olor del incienso impregna las calles de muchas ciudades en esta época del año.

Su inconfundible aroma ha llevado a dos emprendedores a crear un ambientador inspirado en el incienso que se utiliza en las procesiones de Semana Santa. El producto, que se comercializa bajo el nombre de “santo aroma”, puede encontrarse en tres formatos: espray para el hogar, colgador para el coche y varitas para quemar.

Los padres de este proyecto son Manuel Ángel Cordón y Marcos Escribano, cofrades de Dos Hermanas (Sevilla, sur de España). “El fin de todo es que cuando alguien entre en el coche diga que ‘aquí huele a incienso’”, explican en declaraciones al diario ABC.

Un vendedor ambulante ofrece incienso de las distintas cofradias de Sevilla en los dias previos a la Semana Santa . EFE/Jose Manuel Vidal
Un vendedor ambulante ofrece incienso de las distintas cofradias de Sevilla en los dias previos a la Semana Santa . EFE/Jose Manuel Vidal

El incienso y la salud

El olor a incienso es, desde luego, olor a Semana Santa, y el balanceo de los incensarios envueltos en espeso humo, una de las estampas más características de las celebraciones religiosas de estos días tan señalados. Pero, ¿respirar este humo podría ser perjudicial para la salud?.

En este sentido, Carmen Diego, coordinadora del Área de Enfermedades Respiratorias de Origen Medioambiental de la Sociedad Española de Neumología (SEPAR) indica que en el humo del incienso “hay sustancias similares a las del humo del cigarrillo en la corriente secundaria, sobre todo bencenos y sustancias orgánicas volátiles”.

La neumóloga aclara que, al fumar, “se producen dos corrientes, la corriente primaria es la que se inhala y la secundaria es la que tiene lugar cuando se deja un cigarrillo consumiéndose”.

La doctora Diego señala también que todos los estudios publicados sobre el incienso “están hechos en países árabes y en China”.

Asimismo, precisa que hubo un estudio en China que indicó “que el humo del esta sustancia podía contribuir a los contaminantes que hay dentro de los hogares. Dado que en China se utiliza mucho el carbón y la madera (un ejemplo son las cocinas de carbón) los investigadores no pudieron distinguir qué contaminantes correspondían al carbón, al tabaco, y cuáles al incienso”.

En el caso de las celebraciones religiosas, “los incensarios se utilizan en partes muy concretas de la liturgia y los feligreses están muy poco expuestos. Muchas veces se emplean en procesiones donde, además, se está al aire libre”, comenta la galena.

La experta afirma que en el incienso hay contaminantes, sin embargo, los estudios publicados hasta la fecha no son concluyentes en lo relativo a sus implicaciones sobre la salud.

“Así como se ha comprobado que la contaminación y el tabaco son clarísimamente malos, no se ha demostrado que el humo del incienso sea perjudicial para la salud”, concluye.

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