Pico y Placa Medellín
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Con videos donde muestran supuestas comodidades y lujos quieren seducir a menores de edad.
Para descubrir la cotidianidad de los grupos armados ilegales no hace falta ser detective, policía o siquiera otro delincuente para infiltrarse. Solo hace falta entrar a una red social, hacer una búsqueda con las palabras correctas y voilá: esa es hoy la entrada a la clandestinidad.
La cuestión es que hay quienes se encuentran en esos submundos por la guianza de un algoritmo, y esas personas pueden ser niños, niñas o adolescentes que terminan vinculados y reclutados por grupos armados ilegales. Esto está pasando, ahora mismo, en Antioquia y en el resto del país.
Su modo de actuar recuerda al de los sicarios del Cartel de Medellín en los años 80 y 90. Perfilan a jóvenes y menores: los buscan por ser más influenciables, por su vulnerabilidad económica y porque las leyes penales son más benévolas con ellos. Les entran primero por los ojos.
EL COLOMBIANO creó una cuenta de TikTok con un perfil falso para descubrir qué tan difícil es llegar a esos contenidos. La respuesta fue inquietante: en...