A la hora de pensar en descubrir misterios en una novela policiaca, es inevitable ir a ese rincón de la mente en el que habita un elegante señor inglés, quien sostiene con pericia una pipa en la boca y utiliza con gracia una gabardina larga. Un señor como Sherlock Holmes o Hércules Poirot, hábil y analítico, capaz de resolver el misterio más enredado de todos dada su altísima inteligencia.
A la escritora y periodista paisa Verónica Villa Agudelo le pasaron por la cabeza ese tipo de personajes antes de crear su primera novela policiaca: “En principio pensé en un detective hombre. Claro, uno basado en los estereotipos: El del detective inteligente, el formado”, cuenta ella, una de las mujeres que escribe novela negra en el país.