Alfredo Di Stéfano dijo alguna vez, sentado en su silla preferencial del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid, que “el talento no tiene precio y todavía hay muchos jugadores extraordinarios, así nuestra época haya sido más generosa”.
Entre ese ramillete de deportistas distintos, que hacen que el valor de la boleta no se sienta, como lo explica el hincha Diego Rodríguez, aparecen Mauricio Molina y Macnelly Torres.
Los dos saben con el balón y pueden calificarse de cerebros en la cancha. Ambos han defendido la camiseta de Colombia, cuentan con experiencia en el fútbol internacional y serán los responsables de generar ideas en los dos equipos tradicionales de Antioquia en la Liga Águila-1.
Cuando Macnelly apenas debutaba, Mao alzaba el trofeo de campeón de la Copa América. Eso fue en 2001 en Bogotá y vale aclarar que Molina sólo es mayor cuatro años que Torres, pero son igual de claros con la pelota.
Otra característica en común de estos volantes creativos es que han sido campeones en el país. Molina lo fue con Medellín en 2002 y Macnelly con Junior en 2004, Cúcuta en 2006 y Nacional en 2011, 2013 y 2015.
Ambos se han ido de los clubes que ahora representan y con los cuales estuvieron esta semana en Estados Unidos y también han vuelto varias veces. Esta vez regresaron con la intención de ser protagonistas, y más cuando se tiene en frente la disputa de torneos internacionales en 2016. Torres jugará la Libertadores con Nacional y Molina la Suramericana con Medellín.
Macnelly está encantado
Torres se inició en el Junior, pero su mayor brillo ha sido en el conjunto antioqueño. Se siente tan bien en el club que expresa su deseo de terminar carrera en Nacional.
Eso molestó a la hinchada tiburona que tanto lo aplaudió en otras oportunidades, pero el volante barranquillero asegura ser un hombre más maduro y entiende las molestias de los aficionados, “porque en este deporte uno está expuesto a que lo critiquen o alaben”.
Partiendo de que en el balompié se tienen que tomar decisiones, Macnelly se quedó en el plantel verde y eso le significó retornar al combinado patrio, conseguir más estrellas, clasificar a la Libertadores y disputar la Superliga 24 y 27 de este mes frente al Cali.
También sabe que los retos son constantes en el conjunto verdolaga, más cuando no consigue un título internacional desde 2000, año en el que ganó la Copa Merconorte.
“Con Macnelly el fútbol es más cómodo, porque todo no lo hace más fácil, debido a la claridad que tiene para dejarnos en posición de gol”, reconoció el año pasado el delantero Jéfferson Duque.
Esas cualidades han hecho de Torres un volante importante en la historia reciente de Nacional y lo convierten en una de las figuras del rentado colombiano, que en los últimos años ha carecido de ídolos para convocar hinchas a los estadios.
Mac considera que “la experiencia me ha servido para ganar confianza, madurez y conseguir una visión diferente. En Nacional siempre queremos jugar bien, a eso le apostamos y esperamos que este año no sea la excepción para brindarle muchas alegrías a nuestra hinchada, que se las merece por ese constante respaldo que nos brindan”.
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